‘Lucky Jim’ (1954), de Kingsley Amis

lucky_jimPuede parece un tópico, pero no tengo duda de que la ironía y el humor británico tienen una personalidad propia que los hacen únicos e inimitables. La capacidad de reírse de ellos mismos, empleando una tremenda dosis de acidez es, no sólo extremadamente divertida, sino también muy envidiable. ‘Lucky Jim’ desborda ironía e inteligencia y es toda una andanada a la sociedad británica de la época (años 50), aunque extrapolable a la actualidad. Pero no es sólo una novela humorística, es una pieza de alta literatura escrita con esmero y repleta de virtudes que hacen una delicia su lectura desde la primera página. Personajes vivos y con matices, diálogos brillantes, situaciones desternillantes, pulso narrativo vibrante…. La verdad es que todo lo que me ha trasmitido la novela son cosas positivas. No es de extrañar que esté considerada como una de las obras cumbres de la narrativa inglesa y europea del Siglo XX, ganadora del prestigioso premio Somerset Maugham.

La historia cuenta las peripecias de James Dixon (‘Lucky Jim’), prototipo de joven anti-héroe, por mantener su puesto de profesor de historia medieval (materia en la que en realidad no está nada interesado) en una universidad de provincias. Para ello debe lidiar con personajes que no soporta y que alcanzan altos niveles en la escala de la estupidez humana. En sus esfuerzos por agradar y adecuarse al comportamiento que se espera de él, se ve envuelto en una espiral de situaciones cómicas que, en vez de ayudarle a conseguir sus propósitos, le van llevando cada vez más cerca de ser relegado del mundo al que intenta agarrarse. A través de las andanzas de Jim, el autor hace una radiografía brillante de las miserias de la sociedad y de las reglas que rigen en las relaciones interpersonales, todo teñido de un humor de carga profunda que no provoca la carcajada, pero que te mantiene con una sonrisa permanente. Es uno de libros más inteligentes que he leído en mucho tiempo. No puedo dejar de establecer un paralelismo entre esta novela y la obra de Zadie Smith, tantos ‘Dientes Blancos’ como ‘Sobre la belleza’, dos fantásticas novelas, con altas dosis de humor, que también abordan las relaciones humanas con el matiz de añadir el ingrediente de las peculiaridades raciales

Es una lástima que tanto Kingsley Amis (padre del mucho más conocido en España Martin) como esta novela sean casi desconocidos en nuestro país. De hecho este libro no fue traducido al castellano hasta ¡¡2007!!. Incomprensible. Afortunadamente, los clásicos tienen la gran virtud de que, con el paso del tiempo mantienen su brillantez y vigencia para el disfrute de generaciones posteriores.

Valoración: 8/10

Kingsley Amis (1922-1995). Nació en Londres y toda su vida se dedicó a la literatura, tanto como escritor y crítico, como catedrático de inglés en universidades británicas. Su trayectoria literaria fue bastante peculiar. Con su primera novela, ‘Lucky Jim’ (1954), fue encuadrado en el grupo de los Angry Young Men, muy críticos con la hipocresía y normas de la sociedad de la época. También abordo el genero de la ciencia ficción, tanto con obras teóricas (‘New maps of hell’, 1960) como de ficción (‘El hombre verde’, 1969) y participó junto con Ian Fleming en el nacimiento de la saga de James Bond (‘Colonel sun’, 1968). En 1986 su figura literaria logró un brillante colofón a su carrera con ‘Los viejos demonios’, que fue galardonada con el Premio Booker. Conocido también por ser el padre de Martin Amis, uno de los novelistas británicos más importantes de las últimas décadas con quien mantuvo una relación complicada.

‘V.’ (1963), de Thomas Pynchon

Escribir sobre ‘V.’ es como intentar agarrar una olla hirviendo que no tiene asas. No hay por donde cogerlo sin quemarte. Lo primero que hay que decir es que es un libro asombroso y colosal. Pero también que es una rara avis, una anomalía en la historia de la literatura (al igual que el propio Pynchon) que a mucha gente le aburrirá, a otra le desesperará y otros intentarán buscarle una lógica que no tiene. ‘V.’ es una amalgama de personajes, datos históricos, teóricas científicas, tramas, subtramas y miles de cosas más que nos conducen a la vez a ninguna parte y a todas. Un laberinto de más de 500 páginas al que no hay que buscarle salida. Sólo pasear por él y disfrutar del viaje.

Para intentar dar un poco de coherencia a mi comentario diré que la “trama” alterna entre dos historias diferentes. Por un lado, la protagonizada por Benny Profane, ex marino sin oficio ni beneficio que deambula por la vida saliendo al paso como mejor puede: embarcándose en estrafalarios trabajos (cazador de cocodrilos en las alcantarillas de Nueva York) y alternando con personajes aún más rocambolescos, como los miembros de la “dotación enferma”, un grupo de artistas de vanguardia que, en realidad ,se limitan a vivir en una pose sin producir nada realmente valioso. Por otro lado, está Herbert Stencil, empeñado en la búsqueda de una misteriosa mujer, V, que, a lo largo de la historia ha parecido en diferentes conflictos y que Stencil recrea a través de diarios y testimonios de otras personas. Para mí esta es la parte más redonda, más jugosa, ya que son pequeñas historias dentro de la novela que en algunos momentos son majestuosas, como el capítulo en el que describe una trama de espionaje en Egipto a finales del siglo XIX a través de los ojos de 8 personajes diferentes ajenos a la historia. ¡Fantástico!.

A mí el libro me parece un monumento a la literatura, algo colosal y que está al alcance de pocos escritores. La complejidad y riqueza del texto sirven para darse cuenta de que muy pocos son capaces de producir una obra semejante. En cierto modo se acerca a ser una especie de ‘Ulises’, de Joyce, en cuanto a su complicación, su farragosidad, su prolijidad y a la desorientanción continua a la que se somete al lector. No recomiendo afrontarlo con una mentalidad convencional sino simplemente dejarse llevar por la corriente sin intentar buscar una explicación o una conexión entre sus partes. Al final todo encaja poco a poco.

Valoración: 9/10

Thomas Pynchon (1937-). Nació en Nueva York. Pocos datos biográficos se tiene de él. Estudió en la Universidad de Cornell, sirvió durante dos años en la Marina y poco más. Pynchon está dentro de ese lote de escritores misteriosos que no conceden entrevistas, no se exponen a los medios y de los que nadie sabe nada. Por no saber, ni se conoce donde vive (¿México, California, Nueva York?). Es más, durante algún tiempo, surgió el bulo de que realmente no existía y se trataba del mismísimo Salinger con otro nombre. Su producción es escasa y con cuentagotas pero le ha servido para situarse como uno de los mejores escritores estadounidenses del Siglo XX. Hasta la fecha ha publicado las siguientes novelas: ‘V.’ (1963), ‘La subasta del lote 49’ (1966), ‘El arco iris de gravedad’ (1973), ‘Vineland’ (1990), ‘Mason & Dixon’ (1997), ‘Contraluz’ (2006) y ‘Vicio Innato’ (2009).

‘El diablo en el cuerpo’ (1923), de Raymond Radiguet

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¿Alcanzar la fama con 20 años?. Hoy en día sólo parece ser posible siendo futbolista o entrando en “Gran Hermano”. Sin embargo, hubo un tiempo donde el talento intelectual precoz era también objeto de admiración. Raymond Radiguet entra en la categoría de escritores que fueron fieles al lema de “muere joven y deja un cadáver bonito” (a su pesar). Con 20 años alcanzó el estrellato con ‘El diablo en el cuerpo’, su primera novela, que le proporcionó fama, dinero, la admiración del público y también reacciones contrarias al contenido de la obra. Considerado el nuevo Rimbaud, su temprana muerte truncó la vida de quien prometía dejar una huella muy profunda en la historia de la literatura.

La novela trata sobre la relación que mantiene un joven de quince años con una muchacha mayor que él y casada, mientras que su marido está en el frente francés durante la I Guerra Mundial. Parte del público criticó duramente que los “héroes” fueran los amantes mientras que el marido era presentado como un pobre hombre que, sin embargo, se estaba dejando la vida por su patria. Algunos tildaron la obra de antipatriota. Más allá de razonamientos morales, la novela es una pulida pieza de narrativa, más aún teniendo en cuenta la juventud del autor que demuestra una soltura y fluidez sorprendente sobre el tema que trata. Habla del amor y sus circunstancias con la sabiduría y conocimiento de quien hubiera vivido cientos de aventuras sentimentales. La leyenda cuenta que está parcialmente basada en una situación vivida por Radiguet pero que, al contrario de la novela, se quedó en algo platónico.

Novela psicológica, narrada desde el punto de vista del protagonista masculino, es semejante en textura narrativa a ‘La princesa de Cleves’ de Madame de Lafayette. Pese a su escasa acción, no resulta plana ni aburrida sino que es muy interesante ver el proceso interior por el que pasa el protagonista en lo que podría denominarse una “novela de iniciación al amor”, pero también al mundo ya que se ve obligado a madurar no sólo sentimental o sexualmente sino también en su relación con el entorno familiar y amistoso.

Valoración: 6/10

Raymond Radiguet (1903-1923). Nació en París. Hijo del dibujante Maurice Radiguet con 15 años abandonó los estudios para ejercer como periodista. Se relacionó con artistas como Max Jacob, Juan Gris, Picasso o Modigliani. En 1918 conoció a Jean Cocteau quien llego a decir de él “es el alumno que se convirtió en mi maestro”, convirtiéndose en su protegido. En mayo de 1920 fundan juntos la revista “Le Coq”. En 1923 publicó ‘El diablo en el cuerpo’ y, meses después, falleció de una fiebre tifoidea sin haber podido concluir su segunda obra, ‘El baile del Conde de Orgel’.