‘La posibilidad de una isla’ (2005), de Michel Houellebecq

portada-posibilidad-una-isla_grandeAntes de empezar a analizar este libro tengo que declarar mi  predilección por este autor desde que leí a finales de los 90 ‘Las partículas elementales’. Recuerdo su lectura como una de esas experiencias que te quedan grabadas para siempre. En cuanto lo terminé, pasó a engrosar mi listado de libros a recomendar y  me lancé como un loco a leer ‘Ampliación del campo de batalla’ que, por aquella fecha, era la otra novela que había publicado. Desde entonces he seguido atento su trayectoria, leyendo lo que ha ido publicando salvo ‘La posibilidad de una isla’, que había condenado al ostracismo. ¿Por qué?. Por un lado, cada novela me ha ido gustando menos que la anterior. Por otro, la sinopsis de este libro en particular no me atraía nada. En fín, a veces ocurre que le coges manía a un libro sin ninguna razón. Aún así, sabía que llegaría el momento de leerlo y, después de meses mirándome desde la estantería (me lo había regalado hace tiempo un amigo), me decidí a zanjar la cuestión.

Lo primero que hay que decir es que es un libro puramente houellebecquiano, tanto para lo bueno como para lo malo. Los detractores del autor tienen parte de razón al acusarle de querer contar siempre lo mismo pero yo nunca he visto en esto nada negativo. Al fin y al cabo, cada autor escribe de lo que quiere, y es el público el que decide si le interesa o no. No voy a señalar con el dedo, pero hay muchos escritores, músicos, cineastas, etc… que no dejan de repetir los mismos temas y las mismas historias en sus obras sin que por ello dejen de ser interesantes. En cierta manera es una seña de identidad.

El libro me deja una sensación agridulce, muy similar a la que tuve con ‘El mapa y el territorio’. Hay partes que me parecen interesantes y atractivas y otras que me sobran y no me aportan nada. La historia se centra en la figura de Daniel, un humorista francés de notable éxito que nos va narrando su trayectoria profesional y, sobre todo, vital (especialmente amorosa). A lo largo de su narración va desgranando sus disquisiciones sobre la sociedad, las relaciones humanas, etc… desde el punto de visto habitual de Houellebecq. Es decir, sin tapujos y sin miedo a afrontar ningún tema. Eso es algo que siempre me ha gustado mucho de este autor. Lo que algunos pueden calificar de irreverencia e inmoralidad, o incluso una pose, a mí me parece falta de prejuicios y valentía para poner en cuestión y abordar cualquier tema controvertido. Prefiero que alguien ponga sobre el tapete cuestiones espinosas como la pederastia o la prostitución que cerrar los ojos a  realidades que están en el mundo nos gusten más o menos. Esta faceta de la novela es la que más me ha gustado con diferencia. No es nada novedoso respecto a otros obras suyas pero te invita a pensar y reflexionar a la vez que narra una historia ágil e interesante.

Ahora lo que no me ha gustado. La narración de Daniel esta intercalada con pasajes en primera persona de unos personajes situados en un futuro apocalíptico denominados Daniel24 y Daniel 25 que, obviamente, tienen una vinculación con él. Según avanza la narración vemos como Daniel entra en contacto con una secta cuyo objetivo es perpetuar la vida mediante la clonación y vamos atando cabos. Hasta aquí puedo leer. No voy a reventar la historia. Pues bien. Toda esta historia es la que me sobra del libro. Es más, creo que sin ella funcionaría mucho mejor. Me parece encajada con calzador en el relato de Daniel. Como si el autor hubiera intentando dar un paso más allá en la estructura narrativa de la novela con una narración en segundo nivel pero que no termina de funcionar. Más que un complemento a la historia principal es un apéndice totalmente prescindible y que emprobrece el resultado final.

Dicho lo cual me parece una lectura aceptable y de fácil lectura aunque, si no se ha leído nada de Houellebecq, recomiendo comenzar con ‘Ampliación del campo de batalla’. Si te gusta, zambúllete en ‘La partículas elementales’. Si no, bórralo de tu lista.

Una par de anécdotas sobre el libro. Gran parte de la obra transcurre en Almería (donde el protagonista tiene una casa) y en Lanzarote (donde se ubica la secta). En 2008, el propio Houellebecq dirigió la versión en cine de la novela con bastante pena y sin ninguna gloria (yo no la he visto pero todas las críticas que he leído son  demoledoras).

Valoración: 5/10

Michel Houellebecq (1958) nació en Isla Reunión (Francia). Licenciado como ingeniero agrónomo, trabajó un tiempo como infórmatico, periodo que le sirvió de inspiración para escribir su primera novela ‘Ampliación del campo de batalla’ (1994, Premio Flore), a la que siguió ‘Las partículas elementales’ (1998, Premio Nacional de las Letras), que le catapultó a la fama. Desde entonces ha ido publicando de forma bastante espaciada otras novelas: ‘Lanzarote’ (2000), ‘Plataforma’ (2001), ‘La posibilidad de una isla’ (2005) y ‘El mapa y el territorio’ (2010, Premio Goncourt). Es autor también de varios libros de poesía.

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