‘Asesinato en el Comité Central’ (1981), de Manuel Vázquez Montalbán

Asesinato en el Comité CentralPrimer libro que leo de Manuel Vázquez Montalbán. Lo tenía en mi lista de “autores a catar” pero hasta ahora no había encontrado ni el momento ni la oportunidad. Y cómo suele pasar, ha sido por casualidad. Estas vacaciones, mientras estaba en la playa, topé con esté libro olvidado y barnizado de polvo en una estantería. Estaba todavía leyendo ‘Noticias del Imperio’, pero me pareció una buena lectura desengrasante. La novela pertenece al grupo de historias protagonizadas por el detective Pepe Carvalho, muy conocido para el público por las numerosas adaptaciones televisivas y cinematográficas protagonizadas, entre otros, por Eusebio Poncela, Juan Luis Galiardo o Juanjo Puigcorbé. De hecho, esta novela fue llevada al cine por Vicente Aranda en 1982.

Pasemos al libro. La novela narra la investigación de Pepe Carvalho del asesinato del Secretario General del Partido Comunista durante la celebración de un comité. Es importante señalar que la narración es contemporánea a la escritura de la obra (principios de los años 80), elemento a tener muy en cuenta para poder valorarla en su justa medida.

El libro es una novela negra que reune los rasgos típicos del género, salpimentado con otros marca del autor. Primero hablaré de los elementos comunes. El protagonista, Pepe Carvalho, responde al patrón de detective privado duro y solitario, con una ética propia al margen de la sociedad. En esto bebe de dos fuentes universalmente conocidas como son el Sam Spade de Dashiel Hammett y el Philip Marlowe de Raymond Chandler. La historia también cuenta con sus malos malísimos y misteriosos, sus dosis de persecuciones, peleas y sospechosos de todo cariz, la chica de turno que nos muestra el lado sensible del detective, etc… Vamos, los ingredientes habituales.

Respecto a los rasgos específicos. Al margen de la trama policíaca, el autor aborda un análisis de la situación política y, en particular, del comunismo español de la época mediante las entrevistas que mantiene Carvalho con los diferentes personajes que va encontrando en su investigación. Además, dota a Carvalho de una peculiaridad que yo no había visto hasta ahora atribuida a ningún personaje similar. Es un apasionado de la gastronomía. Así, la obra esta trufada de pasajes dedicados a comentarios culinarios que actúan como momentos de respiro en la trama principal.

La sensación general que me ha transmitido la novela es que no ha resistido bien el paso del tiempo. La trama puramente policíaca se lee con facilidad pero sin emoción y muchas situaciones las veo forzadas, con una historia llena de agujeros, incluyendo un desenlace algo apresurado y cogido con pinzas. Me parece mucho más trabajada la historia política, pero leída en la actualidad resulta obsoleta y carente de interés. Es evidente que en su momento era un tema de plena actualidad que estaba al cabo de la calle pero, más de treinta años después, ha perdido cualquier vigencia. Y con Carvalho me pasa lo mismo. Todo en él me huele a naftalina, desde la forma de hablar, a su estilo ‘cañí’ me resulta anacrónico. Si cierro los ojos y pienso en él veo pantalones de campana y camisas ajustadas de cuellos picudos.

Un último detalle. El título me parece de los peores que he visto en mi vida. Nada atractivo y tan plano como los de Agatha Christie.

Es un libro que se lee con facilidad y “no molesta” pero tampoco te implica. No crea que sea la mejor obra para adentrarse en el autor así que le daré otra oportunidad.

VALORACIÓN: 3/10

‘Noticias del Imperio’ (1987), de Fernando del Paso

Noticias del ImperioMe precio de ser un estudioso (aficionado por supuesto) de la literatura y hasta hace cinco o seis años no habia tenido noticia de esta novela. Fue a través del Libro ‘1.001 libros que hay que leer antes de morir’ cuando supe de su existencia. Me llamó mucho la atención por la temática que abordaba y lo busqué en varias librerías y tiendas online sin fortuna. Desde entonces lo añadí a mi lista de futuribles en espera de que el libro llegara a mí. Y así ha sido. Fue en una tienda de segunda mano (no sólo de libros sino de todo tipo de artículos). Brujuleando entre las estanterías, el título saltó a mis ojos. Nunca pensé que podría encontrarlo en un establecimiento como ese ya que generalmente sólo tienen bestsellers y libros prácticos. Por su extensión estaba dividido en dos volúmenes y tardé segundos en coger los dos y dirigirme a la caja para estupor del vendedor que estoy seguro nunca imaginó que alguien fuera a comprar aquel mamotreto desconocido. Basta decir que me salió por 4 euros.

‘Noticias del Imperio’ recrea la intervención francesa en México, cuando se estableció entre 1863 y 1867 el efimero y artificial Segundo Imperio, a cuyo frente las potencias europeas colocaron a Maximiliano de Habsburgo y que concluyó con su fusilamiento en el Cerro de las Campanas de Querétaro. Hasta aquí nada especial. De hecho, no es la primera vez que se aborda el tema.

Lo extraordinario es el texto, que se alterna en dos planos narrativos intercalados. En el primero asistimos al monólogo de la princesa Carlota, mujer de Maximiliano, loca desde la ejecución de su marido y que, próxima a su muerte en 1927, recuerda su historia de amor en un soliloquio desagarrado y delirante. Fabuloso. En un segundo nivel, el autor aplica puntos de vista y estilos narrativos diferentes para recreer cronológicamente los sucesos históricos utilizando desde personajes históricos reales a otros inventados o tangencialmente relacionados con la historia. No es una narración histórica al uso sino una obra de orfebrería estilística y un derroche de erudición. Igualmente fabuloso.

‘Noticias del Imperio’ es una de las novelas más fascinantes que he leído en los últimos años, digna de figurar como una de las mejores obras latinoamericanas del siglo xx al nivel de títulos como ‘La muerte de Artemio Cruz’, de Carlos Fuentes, ‘Rayuela’, de Julio Cortázar, ‘Cien años de soledad’, de Gabriel García Márquez o ‘El siglo de las luces’, de Alejo Carpentier por citar algunas. No es de extrañar que en 2007 un jurado de 60 escritores convocado por la revista Nexos, la eligiera como la mejor novela mexicana de los últimos 30 años o que, en 2012, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara organizara un homenaje con motivo de los 25 años de su publicación.

La creación de Del Paso es sencillamente extraordinaria. De esas novelas que trascienden su propia narración para convertirse en un obra total que aborda con profundidad y maestría los recovecos más escondidos de la existencia y el alma humana y nos ayuda entender el mundo y a plantearnos cuestiones universales. Creo que con eso está todo dicho. De obligada lectura.

Una queja final: ¿Cómo es posible que un libro así sea prácticamente desconocido en nuestro país y tan difícil de encontrar?. Es demencial y me hace pensar que seguramente estén pasando joyas ocultas ante mis ojos sin que me de cuenta…….

VALORACIÓN: 10/10

Fernando del Paso (1935) nació en Ciudad de México. Tras estudiar Economía y Literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México, empezó a trabajar como escritor publicitario. Gracias a diferentes becas pudo comenzar su actividad literaria en México y, más tarde, en Iowa y Londres, donde trabajó en la BBC. En 1985 se trasladó a París para trabajar en la embajada mexicana, siendo nombrado Cónsul general en 1989. En 1992 regresó a México como director de la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz de la Universidad de Guadalajara. Es autor de las novelas ‘José Trigo’ (1966, Premio Xavier Villaurrutia), ‘Palinuro de México’ (1977, Premio Rómulo Gallegos), ‘Noticias del Imperio’ (1987, Premio Mazatlán) y ‘Linda 67. Historia de un crimen’ (1995). Además ha escrito ensayo, poesía y teatro y ha expuesto sus dibujos y pinturas.

‘El misterio de la cripta embrujada’ (1979), de Eduardo Mendoza

elmisteriodelacriptaemMi relación como lector con Eduardo Mendoza es una de las más frustrantes que he tenido. Es un autor que siempre me ha llamado la atención y al que me he acercado con interés y ganas de disfrutar pero, a cada libro, la decepción ha sido mayor. Empecé con ‘La verdad sobre el caso Savolta’, una de las novelas más irregulares que he leído en mi vida. La primera parte es magistral pero la segunda es tediosa y se desinfla de forma incomprensible. Como si hubiera sido escritas por dos personas diferentes.  Después leí ‘La ciudad de los prodigios’ y me dejo muy frío. El planteamiento inicial de la obra es muy atractivo pero su desarrollo me resultó deslavazado e incompleto como un puzzle al que le faltaran varias piezas. A ésta le siguió ‘Riña de gatos’ (Premio Planeta 2010). También el punto de partida de la historia es prometedor pero luego se convierte en un vodevil bastante absurdo y sin brillo.

Partiendo de estos antecedentes me marque como siguiente objetivo abordar la serie de novelas protagonizadas por un detective anónimo y de las que había oído hablar tan bien. Y que mejor manera de empezar que por la primera de ellas, ‘El misterio de la cripta embrujada’.

La historia que cuenta es lo de menos y se resume en un par de líneas. El protagonista es un peculiar personaje, recluido en un sanatorio mental de Barcelona, que es reclutado por el comisario Flores por sus dotes para moverse en los bajos fondos para investigar las misteriosas desapariciones de unas alumnas de un internado de monjas. En realidad la novela es una sátira de las narraciones de detectives que incluye rasgos de la picaresca e incluso tiene tics del absurdo. Hasta aquí todo bien. ¿Cuál es el problema?. Pues que falla lo más importante es una obra con este planteamiento: el humor. La comicidad es burda, bebe de las fuentes del ‘caca, culo, pedo, pis’ más que del wit inglés, que es el que a mí me gusta. En vez de Monty Python es Arévalo con sus chistes de ‘gangosos y mariquitas’. Muy pobre. Leyendo el libro no solo no me he reído ninguna vez sino que había momentos en que me daba cierta verguenza ajena. Fallando esto el resto de la novela se cae por su propio peso ante la falta de su sustento principal: la trama es endeble y anecdótica, los personajes parecen guiñoles e incluso algunos hablan de la misma manera pomposa que, en vez de resultar graciosa, es cargante. En el prólogo leí que Mendoza confesaba haberla escrito en una semana. Me lo creo.

Sobra decir que es una opinión particularísima y que me parece totalmente respetable que haya gente a la que le divierta pero, desde luego, este tipo de novelas no es para mí. Aún así seguiré en mi empeño y le daré a Mendoza más oportunidades.

Una par de recomendacions de novelas españolas con humor inteligente: ‘Juegos de la edad tardía’, de Luis Landero y ‘La fuente de la edad’, de Luis Mateo Díez. Puestas en comparación no hay color.

VALORACIÓN: 3/10

Eduardo Mendoza (1943) nació en Barcelona. Licenciado en Derecho, en 1973 se trasladó a Nueva York para ejercer como traductor en las Naciones Unidas. Entre 1995 y 1999 fue profesor en la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad Pompeu Fabra, y ha sido columnista del diario El País. Entre sus obras destacan ‘La verdad sobre el caso Savolta’ (1975, Premio de la Crítica), ‘El misterio de la cripta embrujada’ (1979), ‘La ciudad de los prodigios’ (1986, Premio Ciudad de Barcelona), ‘Sin noticias de Gurb’ (1991), ‘Una comedia ligera’ (1996), ‘La aventura del tocador de señoras’ (2001, Premio al «Libro del Año» del Gremio de Libreros de Madrid), ‘Mauricio o las elecciones primarias’ (2006, Premio de Novela Fundación José Manuel Lara) y ‘Riña de gatos’ (2010, Premio Planeta).

‘Cuerpos viles’ (1930), de Evelyn Waugh

180px-Viles_BodiesPrimera aclaración para quien no conozca al autor. Evelyn Waugh es un hombre, pese a que el nombre pueda parecer de mujer (de hecho su primera esposa se llamaba también Evelyn, de ahí que sus amigos les llamaran “He-Evelyn” y “She-Evelyn”.)

La figura de Waugh ha quedado muy vinculada a su obra más conocida, ‘Retorno a Brideshead’, que es uno de los grandes clásicos de la novela del siglo XX. La enorme popularidad de este título ha hecho que el resto de su producción haya quedado un tanto relegada para el gran público pero, lejos de ser un autor de una novela, es un escritor con una trayectoria literaria que abarca un periodo de cuarenta años con una bibliografía muy variada, que comprende desde novelas cómicas y bélicas a biografías, libros de viajes y memorias.

‘Cuerpos viles’ pertenece a su primera época (es su segunda novela) que se caracteriza por la comicidad y la sátira social. A través de las peripecias de su protagonista, Adam Fenwick-Symes, y la intermitente relación amorosa que mantiene con Nina, asistimos a un desfile de personajes y situaciones disparatadas que nos muestran de forma cómica las miserias de la alta sociedad británica de la época. La obra es un anticipo a la screwball comedy que triunfó en el cine estadounidense de los años 30 y 40, con titulos como ‘Sucedió una noche’ o ‘La fiera de mi niña’. La narración se desarrolla a un ritmo vertiginoso, con diálogos delirantes y escenas que bordean el humor absurdo pero sin caer en la broma fácil y ridícula. La novela es cómica de forma inteligente, no burda.

Según iba leyendo podia ver en mi imaginación las escenas en blanco y negro de una película que protagonizaran Cary Grant y Kathleen Hepburn. En el texto priman las partes dialogadas sobre las escasas descripciones o digresiones en un formato muy cinematográfico y la transición entre escenas es propia del lenguaje visual más que del literario. Es un libro ameno, de rápida y fácil lectura, que te arrancará más de una sonrisa y alguna carcajada.

Y, por supuesto, si no has leído ‘Retorno a Brideshead’, no se a que esperas.

Curiosidad: la obra fue llevada al cine en 2003 por Stephen Fry.

VALORACIÓN: 6/10

Evelyn Waugh (1903-1966) nació en Londres. Educado en Oxford, donde llevó una activa vida social, desde muy joven se dedicó a escribir. En la década de los 30 viajó como corresponsal a lugares como Abisinia durante la invasión italiana, el Congo o Guyana, pero también entró en contacto con la alta sociedad británica que reflejó con maestría en sus obras. Sirvió en el ejército británico durante la II Guerra Mundial. Su tardía conversión al catolicismo marcó su vida y, a partir de los años 50, su fama comenzó a declinar y, tanto su salud como su situación financiera, se vieron deterioradas. Entres su obras destacan ‘Declive y caída’ (1928), ‘Noticia bomba’ (1938), ‘Retorno a Brideshead’ (1945) y la trilogía ‘Espada de honor’ (1952-61) sobre la II Guerra Mundial.

‘Canadá’ (2012), de Richard Ford

canadafordEmpiezo con una afirmación categórica: Richard Ford debería ser un escritor mucho más conocido. Es cierto que en el ambiente literario su reputación y consideración están muy consolidadas, pero entre el gran público no es un autor excesivamente visible y leído comparado con otros. Quizás uno de los factores que contribuyan a ese relativo desconocimiento es que no es un escritor prolífico, con apenas 7 novelas y 4 colecciones de relatos en cerca de 40 años de trayectoria literaria. Pese a que cada publicación ha sido recibida con excelentes críticas, el excesivo tiempo que pasa entre uno y otro libro creo que provoca que caiga en el olvido entre los lectores. Como muestra basta decir que su obra más conocida, la trilogía protagonizada por Frank Bascombe (‘El periodista deportivo’, ‘El Día de la independencia’ (Premio Pulitzer) y ‘ Acción de gracias’) se publicó en un espacio de ¡¡20 años!!. Dicho esto, no hay ocasión que perder para reinvindicarlo como uno de los mejores escritores estadounidenses de las últimas décadas al nivel de los Auster, De Lillo, Franzen, Roth, Irving, Mc Carthy o Roth.

Esta novela viene precedida por el enorme peso de ser la siguiente obra que publica tras concluir en 2006 la trilogía Bascombe con ‘Acción de Gracias’, un clásico ya de las letras estadounidenses e imprescindible para entender a la sociedad norteamericana de los ultimos años. El nivel de exigencia y las expectativas eran muy altas. ¿Habrá cumplido?. Vamos al meollo.

Lo primero que hay que decir es que Ford ha cambiado por completo la perspectiva respecto a sus anteriores obras ya que la novela se presenta en forma de memoria retrospectiva. El narrador (Dell Parsons) relata desde el presente una serie de acontecimientos que vivió cuando tenía quince años (en los años 60) y que marcaron su vida para siempre. Dell llevaba una vida relativamente normal junto a sus padres y su hermana gemela hasta que un día su mundo se derrumbó. Sus padres (una pareja convencional de mediana edad) decidieron atracar un banco para solucionar sus problemas financieros con un desastroso final: son detenidos. Con la familia rota en un instante, su hermana se escapa y Dell queda a cargo de una vecina que lo cruza a Canadá para que resida junto a un misterioso hermano suyo que vive allí. El chico aterriza en una decadente pequeña población, rodeado de personajes sórdidos, muy poco recomendables para un adolescente y que le involucran en un turbio asunto delictivo que le dejará huella para siempre.

‘Canadá’ es un libro muy sólido tanto argumental como literariamente. Ford es un escritor tremendamente detallista en su narración y va modelando su relato con precisión sin dejar ningún aspecto de lado, pero siempre avanzando. Hay que distinguir entre los autores que se recrean en una escena durante páginas y paginas y aquellos que buscan ofrecer al lector un recuento pormenorizado de las situaciones y personajes, pero cuyo relato siempre avanza, despacio, pero avanza. De estos es Ford. El matiz es importante porque en el mundo actual, donde priman las lecturas apresuradas, las narraciones redundantes tienen todas las papeletas para aburrir al lector que quiere “chicha” de forma rápida y clara. Ford no es un escritor redudante sino minucioso que consigue captar tu atención desde el principio y que va enriqueciendo la historia a media que pasan las páginas. Sobra decir que su estilo es magistral en la construcción de las frases, el vocabulario, el ritmo, etc… Con leer una página te das cuenta de que es un escritor con mayúsculas.

‘Canadá’ es un libro muy ecléctico que es difícil de catalogar. Por una parte es una historia de maduración, por otra bordea el género policíaco/negro, también es un relato sobre las relaciones familiares y una memoria íntima. Ford toca muchos palos y presenta un obra de gran calado en la que demuestra ser un narrador versátil y solvente. Comentario muy personal: durante la lectura he tenido ecos en mi memoria de alguna novela de Cormac McCarthy como ‘Meridiano de Sangre’ (por las situaciones extremas a las que se enfrenta el protagonista, aunque sin el toque sanguinolento del amigo Cormac) o ‘Todos los hermosos caballos’ (por el personaje principal introspectivo y las descripciones de su vida frugal en el campo).

Hay que leerlo.

VALORACIÓN: 8/10

Richard Ford (1944) nació en Mississippi y, durante su infancia, pasó mucho tiempo junto a su abuelo debido a la enfermedad de su padre. A pesar de sufrir dislexia, se interesó muy pronto por la literatura y estudió arte en Michigan y un master de escritura creativa en California. Ha compaginado su trayectoria literaria con trabajos como periodista y profesor universitario. Entre sus obras destacan ‘El periodista deportivo’ (1986), ‘El Día de la Independencia’ (1995) y ‘Acción de Gracias’ (2006).