‘Madrid, de corte a checa’ (1938), de Agustín de Foxá

Madrid, de corte a checaUna de las cosas que más valoro de los libros es la posibilidad que ofrecen de poder conocer otras realidades y formas de pensar que resultan muy enriquecedoras, tanto para reafirmar las propias creencias como para ayudar a modificarlas. Esta obra es un perfecto ejemplo.

Agustín de Foxá, aparte de escritor y diplomático español, era de origen aristocrático y declarado falangista, claramente posicionado con el bando nacional durante la guerra civil. ‘Madrid, de corte a checa’, está generalmente reconocida como la mejor novela sobre la guerra civil escrita desde el bando franquista. Por interés personal he leído bastante narrativa y ensayo sobre la temática por lo que creo poder juzgarla con conocimiento. Eso sí, voy a intentar ceñirme al aspecto literario.

La novela se divide en tres partes. La primera aborda la desaparición de la monarquía tras las elecciones de 1931, la segunda se centra en el período de la II república española y la tercera en los primeros meses de la Guerra Civil en Madrid. El personaje principal es José Félix, un joven de posición acomodada que, en un principio, aparece involucrado en los movimientos universitarios que luchan contra las posturas más reaccionarias pero que, a medida que va madurando, en paralelo a la historia de España, va virando hacia un posicionamiento más conservador, abrazando al final los ideales de Falange. Este protagonista sirve de hilván a las numerosas subtramas que aparecen en el relato y por las que desfilan muchos personajes históricos reales. En realidad es una novela coral en la que Foxá nos hace un retrato de España en esos años tan tumultuosos.

El estilo es directo, con frases cortas y rápidas aunque con un lenguaje elaborado y culto que me recuerda en algo al Valle Inclán de las Sonatas. La narración se desarrolla en una sucesión de escenas rápidas con cambios continuos de escenarios y personajes. Todo ello hace que la lectura sea ágil pero no apresurada. No es embarullada, sino que en todo momento el lector está situado y tiene “control” sobre la novela. Un aspecto muy interesante es que el autor fue protagonista directo de todo lo relatado y eso se nota en la autenticidad de personajes y situaciones. En especial en la parte dedicada a la Guerra Civil escribió la obra casi en tiempo real (es importante señalar que se publicó antes de acabar la guerra), de ahí que se note un cierto halo periodístico. En definitiva estába escribiendo casi al día. Hay algunos pasajes especialmente interesantes desde el punto de vista histórico como en el que relata la composición del ‘Cara al sol’. Todo esto es lo que considero positivo.

El punto débil y que lastra el valor general de la obra es la excesiva parcialidad del autor. Una cosa es que estuviera alineado con uno de los bandos y otra diferente es cargar las tintas en exceso. Este posicionamiento provoca que todo lo relacionado con el bando nacional sea heróico y magnífico y lo relacionado con el republicano bajo, inhumano y cruel, llegando en ocasiones a la caricaturización esperpéntica. El tratamiento de los personajes y las situaciones revelan un clasismo que huele a rancio. Al margen de la ideología de cada uno, las cosas no son siempre blancas o negras, hay grises que sirven para matizar. Ni todos los nacionales eran ejemplos de conducta ni todos los republicanos seres abyectos. Y este comentario es aplicable al caso contrario. He leido libros de escritores republicanos que pecan de lo mismo. Demonización del contrario y exaltación del afín. Cuando una obra deja de ser literaria para convertirse en propagandística desnuda al autor restándole credibilidad.

VALORACIÓN: 7/10

‘La naturaleza de las lágrimas’ (2012), de Peter Carey

La naturaleza de las lagrimasSer uno de los pocos autores que ha sido premiado en dos ocasiones con el Booker es aval más que suficiente para ser leído recurrentemente. Desafortunadamente no siempre resulta fácil seguir a algunos autores. Peter Carey no ha hecho mucho fortuna en España. Encontrar sus obras antiguas es casi un milagro y las nuevas tienen una vida efímera en las librerias. Así que cuando vi que se había publicado ya su última novela no tarde en comprarla. Después de haber leído su dos “bookers”, ‘Óscar y Lucinda’ (1988) y ‘La verdadera historia de la banda de Kelly’ (2001), tenía curiosidad por leer más cosas suyas.

‘La naturaleza de las lágrimas’ (me encanta el título) nos cuenta la historia de Catherine Gehrig, conservadora del (ficticio) Museo Swinburne de Londres, especializado en objetos artísticos. De un día para otro su vida se rompe cuando fallece de forma repentina su compañero de trabajo Matthew, su amante clandestino durante trece años. El único que conoce la relación, su jefe, intenta sacarla de su tristeza con un encargo especial. Montar un misterioso autómata. Catherine descubre en las cajas que lo guardan los diarios de Henry Brandling, quien viajó a mediados del siglo XIX a la selva negra alemana para buscar un relojero que pudiera construir un autómata que regalar a su hijo pequeño enfermo y levantar su ánimo. En cierta manera se establece un paralelismo entre ambas historias.

Como veis la obra se mueve en dos planos narrativos. Por un lado, el presente, en el que asistimos al proceso de duelo de Catherine mientras intenta reacondicionar su vida a la pérdida que ha sufrido. Por otro, a través de la lectura de los diarios de Brandling, vivimos su peripecia, que se adentra por momentos en los ámbitos de la narración fantástica similar a los oscuros relatos de los hermanos Grimm o E.T.A Hoffmann.

Pese a la dificultad que siempre entraña alternar dos niveles narrativos separados por el tiempo, Carey ha conseguido conjugar ambos de forma muy solvente y la historia está bien engranada. Los personajes son muy creíbles y la trama se lee con interés. Pese a la temática que aborda no abusa de la sensiblería. El único pero que le pongo es que el final me ha parecido excesivamente rápido y cerrado en falso. Si durante el libro el ritmo de la narración es dinámico y sostenido, en la parte final se acelera en exceso dejando en el lector la sensación de que hay cosas pendientes que no se han resuelto.

Ahora que ya he leido varias de su obras, algo que valoro mucho en este autor es su versatilidad. Todas sus novelas son muy diferentes unas a otras, tanto en la temática, la historia, el punto de vista narrativo, etc… Lejos de encasillarse, Carey busca siempre abordar registros nuevos que pongan a prueba sus dotes literarias. Y la verdad es que, hasta ahora, ha cumplido con nota.

VALORACIÓN: 7/10

‘Furia’ (2001), de Salman Rushdie

FuriaAl margen de la popularidad y la atención mediática alcanzada involuntariamente gracias a la fatwa dictada por el ayatollah Jomeini contra él, Salman Rushdie es uno de los mejores y más originales narradores de las últimas décadas. Autor de dos obras maestras como ‘Hijos de la medianoche’ (1980, Premio Booker y Premio James Tait Black Memorial) y ‘Los versos satánicos’ (1988, Premio Whitbread), su producción posterior, pese a mantener un buen nivel, no ha llegado a volar tan alto. En su descargo hay que decir que después de esas dos obras el reto de mantener la calidad era prácticamente inalcanzable.

La sinopsis de ‘Furia’ está perfectamente explicada en la cubierta del libro: “Malik Solanka, original de Bombay, filósofo educado en Cambridge e inventor de una popular muñeca, abandona un día a su familia en Londres, sin dar ninguna explicación, y se escapa a Nueva York. Lleva la furia dentro y teme haberse convertido en un peligro para los que quiere…”. A partir de aquí, el protagonista establece relación con diversos personajes cuando menos peculiares que le llevan a afrontar e intentar superar esa furia cuyo origen desconoce pero que es incontrolable. La obra cuenta con la habitual carga de originalidad de las novelas de Rushdie aunque se aleja de los rasgos de realismo mágico empleado en anteriores narraciones para acercarse a un estilo más próximo al posmodernismo. En líneas generales la obra se lee con facilidad y demuestra que detrás hay un narrador sólido con un dominio exquisito del lenguaje y sus engranajes (un aplauso al traductor porque ha resuelto muy bien las dificultades del texto) pero la lectura me ha dejado muy frío.

El problema está en los personajes secundarios y las subtramas que me han parecido insulsos, sin ningún atractivo. Son caracteres planos, que no invitan a conocerlos y las historias que protagonizan me resultan huecas y anodinas. Todo ello redunda en que la trama principal se debilite y no sirva por sí sola para sostener el peso de la novela. Es más, pienso que si se hubiera centrado más en la figura de Solanka y su historia personal la novela hubiera ganado en robustez, pero las ramificaciones van cobrando mayor protagonismo según avanza el libro llegando a un final que es apresurado, forzado y bastante pobre.

En definitiva. El libro me ha decepcionado dadas las altas expectativas que siempre tengo con cualquier obra de Rushdie. Aún así, estoy convencido de que todavía tiene guardada en la chistera otra obra maestra. Solo hay que tener paciencia.

VALORACIÓN: 5/10 

‘Gringo Viejo’ (1985), de Carlos Fuentes

Gringo viejoNo voy a perder mucho tiempo en introducir al autor. Carlos Fuentes es una figura indispensable de la historia de la literatura universal de todos los tiempos. Sólo con haber escrito dos obras como ‘La región más transparente’ (1958) y ‘La muerte de Artemio Cruz’ (1962) sería suficiente para subir al Olimpo de los escritores. Yo me conformaría con escribir alguna vez en mi vida ¡¡¡una sola página!!! igual de soberbia que las de estas dos novelas.

Cuando se tiene a un autor en tan gran consideración es difícil valorar con objetividad otras obras suyas porque el peso de las novelas anteriores se hace notar. Aún así voy a intentar ser justo. ‘Gringo viejo’ es, a mí gusto, una novela fallida. A priori parece que la combinación de gran argumento + gran autor solo puede dar como resultado una joya literaria pero, está claro que en la creación no hay fórmula magistral.

La novela tiene como protagonista al personaje real de Ambrose Bierce, extraordinario escritor estadounidense de finales del siglo XIX-principios del XX, autor de alguno de los mejores relatos que he leído en mi vida (‘Chickamauga‘, ‘Incidente en el puente de Owl Creek‘, ‘Aceite de perro’, ‘Mi crimen favorito‘, etc…). Creo que su fama es menor que la de otros por no haber escrito nunca una novela, sino narraciones breves que siempre son de alcance más limitado con el público y parecen un género menor.

La cuestión es que un buen día de 1912, cuando tenía 71 años, Bierce decidió coger el petate y marcharse a México, sumido en plena Revolución. Su última carta a su familia recogía esta despedida: «Adiós. Si oyes que he sido colocado contra un muro de piedra mexicano y me han fusilado hasta convertirme en harapos, por favor, entiende que pienso que esa es una manera muy buena de salir de esta vida. Superior a la ancianidad, a la enfermedad o a la caída por las escaleras de la bodega. Ser un gringo en México. ¡Ah, eso sí es eutanasia!». Y nunca más se supo de él. ¿Increible historia verdad?.

El punto de partida de la novela no puede ser más fascinante. Sin embargo la novela me ha resultado muy plana, poco vibrante. Fuentes fabula sobre el destino de Bierce en México, donde se une a una partida de revolucionarios comandados por el general Tomás Arroyo con quien establece un intricado triángulo amoroso/filosófico en el que el centro es Harriet Winslow, una joven estadounidense que trabaja como institutriz en una de las fincas atacadas por los rebeldes. La obra amalgama temas relacionados con la identidad personal, las relaciones padre-hijo, las raíces de la revolución o las tensiones México-Estados Unidos pero de una forma algo deslavazada y confusa (al menos para mí), que entorpece el ritmo de la narración. Fuentes desaprovecha la gran baza de un personaje como Bierce del que no explota todo su potencial. Al final da la impresión de que hubiera sido igual que se llamará John Smith o Peter Thompson. Es simplemente un anciano estadounidense aventurero en busca de su destino. No es Ambrose Bierce.

Igual pasa con el tema de la revolución. La visión que nos ofrece es demasiado reducida, muy circunscrita al personaje de Tomás Arroyo cuya historia, en vez de ser una proyección del movimiento revolucionario, es anecdótica. Para entender la revolución mexicana sigue pensado que la mejor novela es ‘Los de abajo’ (1915), de Mariano Azuela.

Por supuesto que la obra está maravillosamente escrita desde un punto de vista estilístico pero el desarrollo de la historia es insulso y no engancha. Una lástima aunque Fuentes siempre será Fuentes. Un maestro. Amén.

Curiosidad: La novela fue llevada al cine en 1989 en uno de los últimos papeles de Gregory Peck.

VALORACIÓN: 5/5

‘La canción de Salomón ‘ (1977), de Toni Morrison

La cancion de SalomonToni Morrison (1931) es una de las figuras más importantes de la literatura estadounidense de las últimas décadas, en especial tras ser premiada con el Nobel de Literatura en 1993, siendo la primera escritora afroamericana en conseguir este galardón. Su obra ha logrado el díficil equilibrio de aunar el beneplácito de la crítica con el éxito comercial y de público. Antes de esta novela había leído ‘Beloved’ (1987, Premio Pulitzer), que me gustó bastante, aunque al principio me costó cogerle el punto al personal estilo de la autora.

‘La canción de Salomón’ es una saga familiar en la que, a través del personaje principal, vamos descubriendo los orígenes y el pasado de sus antepasados, fundamentales para que el protagonista pueda explicarse y comprender el presente que le rodea. La historia no está contada de forma lineal sino que, poco a poco, vamos descubriendo de forma salteada hechos pretéritos que, como un puzzle, van conformando una imagen global de la historia de su familia. En la narración la autora mezcla el relato realista con trazos propios del realismo mágico. Ello ha llevado a algunos críticos a señalar su deuda con ‘Cien años de soledad’. Esto me parece acertado pero con matices. Es verdad que el concepto de historia familiar+realismo mágico siempre nos lleva a echar la vista hacia la obra de García Márquez pero, en este caso, la novela tiene entidad propia y muchos elementos originales que hacen que la comparación sea injusta. ‘La canción de Salomón’ es una obra con personalidad en sí misma lo que no quita que, como casi todas, nos evoque o recuerde a otras.

Un pequeño paréntesis para hablar del realismo mágico. Creo que el principal problema de este recurso literario es el abuso que muchos autores cometen, aplicándolo indiscriminadamente y convirtiendo una narración realista con toques de fantasía en obras de ciencia ficción. Precisamente el acierto consiste en mezclar realidad y magia de forma sutil. Cuando todo es mágico pierde su efecto y la historia se debilita al restarle credibilidad. Un ejemplo: Isabel Allende. He leído ‘La casa de los espíritus’ y ‘Eva Luna’ y en ambas el empleo del realismo mágico me resulta empalagoso. Todas las situaciones son fantásticas, todos los personajes están envueltos en un halo de misterio y con dotes extraterrenales. Lo considero un exceso que ahoga la historia, que pide a gritos un detalle de “normalidad” para respirar. Cierro paréntesis.

‘La canción de Salomón’ es una obra magnífica. La manera en que Morrison va desmadejando la historia de la familia Muerto (sí, se apellidan así) es como la maquinaria de precisión de un reloj, te va atrapando poco a poco y al final la narracción se convierte en un auténtico page-turner que no puedes soltar. Los personajes son profundos, creibles y, sobre todo, humanos, es decir, ni buenos ni malos, sino que aúnan en ellos las contradiciones propias de toda persona. El estilo narrativo de Morrison puede resultar al principio un poco confuso si no estás acostumbrado a leer narrativa no lineal y la historia tarda en arrancar pero, una vez que lo hace, es arrolladora.

Un aspecto que me gusta de las dos obras que he leído de esta autora es su honestidad respecto al tratamiento del tema racial. No es una escritora combativa que recurra a la victimización de la raza negra frente a la blanca. Sus historias están protagonizadas por personajes negros que muestran las mismas flaquezas y fortalezas que otros de diferente raza, capaces de cometer las mayores crueldades con sus propios congéneres pero también de realizar grandes actos de amor y sacrificio. Y lo hace de una manera que resulta mucho más reinvindicativa de la “negritud” que otros escritores más beligerantes pero con un punto de vista menos parcial. Es un planteamiento brillante que apela a la inteligencia del lector.

VALORACIÓN: 8/10

‘Estupor y temblores’ (1999), de Amelie Nothomb

estupor-y-tembloresAmelie Nothomb (1967) es una de las escritoras europeas de mayor repercusión de los últimos años. Cada libro que publica es un éxito de ventas y su obra tiene miles de seguidores. Su suerte con la crítica literaria no es tan rotunda. La valoración de su producción es, cuanto menos, tibia.

Nunca había leído nada de ella y, la verdad sea dicha, no me llamaba nada la atención pero, antes de descartarla de forma definitiva quería darme una oportunidad. No sería la primera vez que luego me llevara una sorpresa agradable. Elegí este libro porque, a priori, es el más famoso de su larga lista de obras (es una autora muy prolífica que publica cada año), que le valió el Premio de Novela de la Academia Francesa en 1999 y fue adaptada al cine en 2003.

La novela está basada en su experiencia personal trabajando en una multinacional japonesa en Japón. Es importante señalar que la autora nació en este país, su padre era diplomático francés, donde pasó parte de su infancia. Años después volvió para trabajar allí. La obra nos cuenta el choque que supone para la protagonista enfrentarse a la mentalidad laboral nipona con un código de valores y comportamiento muy diferente y poco comprensible para un occidental. Este desencuentro supone que Amelie vaya descendiendo cada vez más en la escala laboral hasta acabar de encargada de los lavabos.

La historia está narrada de forma ágil y la autora tiene un particular sentido del humor muy negro y con gusto por lo grotesco que, en ocasiones, resulta divertido. No es para nada una historia de confrotación de civilizaciones, ni con infulas filosóficas. Es una ‘black comedy’ de tono ligero que se lee con fluidez y agrado. Para mi gusto el tema daba para haber planteado una historia con mayor peso, que tratara el asunto de forma más profunda. La autora se queda en la superficie de la historia, que al final resulta ser una concatención de situaciones anecdóticas tratadas de forma trivial. Esto hace también que los personajes sean algo esquemáticos y planos. Me quedo con la duda de si la autora lo ha hecho así por elección propia o porque no ha podido hacer otra cosa.

Conclusión: ni me ha decepcionado ni me sorprendido. Es más o menos lo que me esperaba. Una novela amable, de lectura rápida, bien escrita y entretenida. Ideal para un público que busque pasar el tiempo sin más pretensiones. Para poder hacerme una idea de la autora tendré que leer más cosas suyas.

VALORACIÓN: 5/10

‘Billy Bathgate’ (1989), de E.L. Doctorow

Billy Bathgate Desde que leí ‘Ragtime’ (1975, National Book Critics Circle Award) he sido fan de Edgar Lawrence Doctorow (1931) y desde entonces he leído otras obras suyas como ‘La feria del mundo’ (1985, National Book Award) y ‘La gran Marcha’ (2005, National Book Critics Circle Award and PEN/Faulkner Award), ambas altamente recomendables.

Ahora le ha tocado el turno a ‘Billy Bathgate’ (1989, National Book Critics Circle Award, PEN/Faulkner Award, William Dean Howells Medal), que recordaba haber husmeado con interés a principios de los 90 en una edición del Círculo de Lectores que había en casa de mis padres y que encontré en una librería de segunda mano hace un par de meses.

Es una obra que a primera vista, sobre todo si no se conoce al autor, puede llevar a equívoco al lector. Pese a lo que pueda leerse en las sobrecubiertas, NO ES UNA NOVELA DE GANGSTERS en el sentido estricto. En realidad es una novela de iniciación de un chaval del Bronx de dieciséis años en los años 30, que por casualidad entra a formar parte de la banda de Dutch Schultz, personaje real y una de las figuras míticas del crimen organizado en Estados Unidos. Es cierto que en las páginas se describen episodios violentos, el funcionamiento de los negocios sucios de Schultz y conocemos a personajes arquetípicos del género como el pistolero, el contable, la chica, etc… pero el acento de la narración está puesto en el proceso de maduración del protagonista a través de sus experiencias.

La obra es buena, abriendo con un primer capítulo fascinante que engancha al lector desde el principio. Doctorow es una narrador experimentado que utiliza una fórmula que domina a la perfección: la ficción histórica, en la que combina hechos históricos con las andanzas de personajes de ficción. El libro es muy vivo y el ritmo se mantiene en alto a lo largo de toda la narracion, concluyendo con un final sorprendente que me parece un gran acierto.

Curiosidad: la película fue llevada al cine en 1991 con Dustin Hoffman y Nicole Kidman.

VALORACIÓN: 7/10