‘Las buenas intenciones’ (1954), de Max Aub

Las buenas intencionesMax Aub es uno de los numerosos autores cuya vida y obra se vio trastocada por la Guerra Civil española. A nivel personal se vio obligado a huir al exilio al posicionarse en defensa de la República. Desde 1942 hasta su muerte en 1972 estuvo afincado en México, no regresando a España hasta 1969. A nivel literario la experiencia bélica condicionó su obra posterior y fue el nucleo de la que es consideraba unanimemente su obra maestra: la serie “El laberinto mágico”, compuesta por 6 novelas publicadas entre 1943 y 1968 y que es una de las obras de ficción indispensable para conocer el conflicto fratricida que sacudió España entre 1936 y 1939.

‘Las buenas intenciones’ podemos considerarla como una obra menor en cuanto a su ambición y trascendencia. Ambientada en Madrid a mediados de los años 20, arranca cuando el joven Agustín Alfaro, hijo único de una familia de clase media, asume la paternidad del bebé de una humilde planchadora. En realidad el niño es de su padre, amante de la joven, pero Agustín decide autoinculparse para evitar el sufrimiento de su madre.

A partir de ese momento pierde las riendas de su vida y todo su devenir está sometido a las circunstancias que le empujan a uno y otro lado aprovechando su indolencia y falta de carácter para afrontar las situaciones y decidir lo que realmente quiere en cada momento. Podría parecer que el personaje es un pelele descerebrado pero no es así. En realidad su actitud está motivada por buenos sentimientos (como reza el título). El problema radica en que no es capaz de poner límites y siempre acaba a merced de lo que le dictan las circunstancias en cada momento.

Estilísticamente la novela es un ejemplo de narración realista, muy alejada de otros textos del autor más experimentales, y me recuerda a la novela galdosiana de finales del XIX, tanto en los tipos como en los ambientes recreados. Es de lectura amena y ágil pero echo en falta algo más de profundidad en el tratamiento de la trama. Es meramente descriptiva sin llegar a ahondar en los temas tratados y su desarrollo resulta bastante previsible. Tengo la sensación de que Aub afrontó la obra como una bocanada de aire fresco en medio de la exigente composición de la saga de “El laberinto magico”. Aún así, no pudo evitar que apareciera la Guerra Civil española en las últimas páginas, un presencia constante en toda su producción.

VALORACIÓN: 6/10

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‘Operación dulce’ (2012), de Ian McEwan

Operación dulceIan McEwan es uno de mis escritores contemporáneos favoritos así que cada obra nueva suya es siempre una buena noticia. Esperaba con impaciencia la traducción de esta novela así que en cuanto la he visto en las estanterías la he comprado y engullido ipso facto.

He leído sus seis últimas obras así que considero partir de una buena base para juzgar con objetividad su trabajo. Mi opinión es que sus mejores novelas se concentran en el período de cambio de siglo con ‘Expiación’ (2001), para mí gusto la mejor, ‘Sábado’ (2005) y ‘Amsterdam’ (2005), que considero infravaloradas. A partir de entonces ha publicado ‘Chesil Beach’ (2007), meritoria novella pero que pedía a gritos un desarrollo más extenso, y ‘Solar’ (2010), muy irregular, que compagina pasajes de gran altura con otros tediosos.

El punto de partida de ‘Operación dulce’ es muy prometedor. En plena Guerra Fría, una joven licenciada en literatura (Serena Frome) entra a trabajar en el MI5 (el Servicio Secreto Británico). Al poco tiempo le encomiendan una misión (denominada “Operación Dulce”): trabajar para una fundación de ayuda a novelistas prometedores cuya finalidad es promover obras de propaganda anticomunista. A Serena se le encarga la tutela de Tom Healy, joven escritor con el que acaba teniendo un apasionado romance.

A priori esta trama, puesta en manos de un consumado narrador como McEwan, auguran una novela fascinante y, durante las primeras páginas, esta impresión se mantiene, pero, a medida que la obra avance va perdiendo fuelle llegando a la meta a duras penas. ¡Qué desilusión!. De verdad, me ha dejado muy chafado el ver como la historia se me escurría entre los dedos como arena. La trama se vuelve anodina, sin vida. Los personajes no provocan ni empatía ni antipatía, sino indiferencia. Lo peor que podría pasar.

La novela se convierte en una historia de amor muy plana en la que toda la parte referida al mundo del espionaje y de la propaganda política es una mera excusa para contar una historia sentimental. Por supuesto que ni esperaba ni quería que fuera una novela de espías o un thriller pero sí que este aspecto fueron tratado en profundidad como un valor añadido a la novela. Sin ir más lejos, ‘Expiación’, en el fondo, es una historia de amor, pero el transfondo en el que se desarrolla, la Segunda Guerra Mundial, tiene un papel relevante y que verdaderamente condiciona la historia.

Igualmente, los aspectos en los que se aborda el proceso creativo de joven escritor están muy cogidos por los pelos y no provocan ninguna reflexión relevante. Son bastantes circunstanciales y desarrollados muy de pasada. El giro final con que se resuelve la historia resulta forzado y poco creíble.

En definitiva, obra fallida y la más flojita de todas las que he leído del autor. Eso no quita para que siga considerándolo uno de los mejores escritores vivos y estoy seguro de que guarda todavía en la recámara al menos una gran novela más. Será cuestión de esperar. Si cumple con la tradición en 2014 debería publicar algo nuevo.

P.S.: no entiendo porque han modificado la traducción natural del título original ‘Sweet Tooth’ (Diente Dulce).

VALORACIÓN: 5/10

‘La familia Wapshot’ (1957-64), de John Cheever

La familia wapshot John Cheever es más conocido por sus relatos, que le valieron el Premio Pulitzer en 1979, que por sus narraciones largas (sólo escribió cuatro), siendo uno de los autores de cabecera de la revista The New Yorker durante más de treinta años, donde publicó de forma continuada alguna de sus mejores obras, siendo bautizado por la crítica como el ‘Chejov estadounidense’ (yo no estoy de acuerdo con esta definición).

Aunque se presentan en un volumen, este libro se compone de dos novelas escritas con una diferencia de siete años: ‘Crónica de los Wapshot’ (1957, National Book Award) y ‘El escándalo de los Wapshot’ (1964).

Si bien los personajes protagonistas son los mismos en ambas narraciones y hay una cierta continuidad cronológica en las tramas, por razones que explico más adelante no lo llamaría propiamente una primera y segunda parte. Ambos novelas se centran en las vidas de los miembros de la familia Wapshot. Los padres, Leander y Sarah, y los hijos, Moses y Coverly, junto con la extravagante prima Honora. A lo largo de las dos novelas Cheever nos narra un extenso periodo de sus vidas. Aunque no especifica ni tiempo ni fechas se puede intuir que la acción transcurre en los años 50-60 del siglo XX en Estados Unidos.

El tono general que flota en la obra es de pesadumbre. Aunque hay momentos para una visión irónica de sus circunstancias, los protagonistas viven aisladados en sí mismos con sus frustraciones, temores y con dificultades para relacionarse en sociedad. Es una visión desencantada de la clase media estadounidense. El personaje de Honora es el que le sirve al autor para desengrasar el tono gris que inunda las páginas de las novelas con un toque de humor. La primera novela me ha gustado más que la segunda. Creo que está más trabajada, más pensada y avanza con mayor coherencia. La segunda adolece de un problema que lastra la valoración global de la obra. Más que una novela cohesionada es un conjunto de relatos protagonizados algunos por los personajes principales y, otros, por caracteres que aparecen en su momento y que, cuando terminan con su papel, desaparecen. Las historias no están hilvanadas entre sí y esto impide que el lector pueda adentrarse en la historia ya que el foco y la orientación de la narración va cambiando de forma drástica abriendo y cerrando puertas que no estan conectadas. Por eso he dicho antes que no son propiamente una primera y segunda parte. Mientras que la primera novela si que va avanzando en la historia en la segunda se bifurca, se dispersa y se corta. No hay ni un comienzo ni un desenlace como tal.

La sensación que tengo es que en la composición de la segunda Cheever no se preocupó por darle forma conjuntando las subhistorias que la forman sino que se limitó a juntar los relatos que iba escribiendo sin hacer una relectura pausada. De haberlo hecho así la novela hubiera dado un salto cualitativo espectacular ya que Cheever es un narrador minucioso, profundo y observador que se lee con placer y entusiasmo en los momentos en que sabe dar con la tecla adecuada.

VALORACIÓN: 6/10

‘Mariona Rebull’ (1943), de Ignacio Agustí

Mariona RebullEste libro es un buen ejemplo de los vaivenes a los que está sometida la suerte literaria de toda obra. En su momento fue, junto con ‘La familia de Pascual Duarte’, de Cela y ‘Nada’, de Laforet, una de las novelas más importantes de su época. Al éxito de crítica y público se sumó una versión cinematográfica que arrasó en taquilla y en la que podemos ver a Sara Montiel en uno de sus primeros papeles.

Sin embargo, con el paso de los años, mientras que las otras dos novelas siguen estando vigentes y forman parte del canon literario español del siglo xx, ‘Mariona Rebull’ ha ido cayendo poco a poco en el olvido de tal modo que, a día de hoy, esta prácticamente desaparecida para el público. Probablemente se deba a que a nivel literario no es una obra diferente a otras, mientras que tanto la de Cela como la de Laforet si que suponen un punto de ruptura e innovación en la literatura española. Otra razón no la veo.

La novela es la primera de una serie que el autor concibió bajo el título de ‘La ceniza fue árbol’, pero que es generalmente conocida con el nombre popular de La Saga de los Rius ya que el tronco central de la narración es el devenir de tres generaciones de la familia Rius entre finales del Siglo XIX y principios del XX.  En esta primera novela se centra en el matrimonio formado por Joaquín Rius y Mariona Rebull. Él es hijo de un indiano enriquecido que regresó a Barcelona e instaló un próspero negocio textil. Joaquín es a su vez un empresario de éxito que desarrolla la empresa familiar hasta alcanzar la prosperidad y el reconocimiento social. Esto le abre las puertas a la gran burguesía barcelonesa y se acaba casando con Mariona, hija de un prestigioso joyero. Sin embargo, el matrimonio se muestra enseguida incompatible y la relación se va deteriorando hasta desembocar en el adulterio y trágico final de Mariona, fallecida en un atentado anarquista en el Liceo mientras se encuentra en brazos de su amante.

Me acerqué a la obra con cierto reparo. El hecho de que hubiera pasado al olvido me hacía sospechar que pudiera ser una narración rancia, cargada de moralina anticuada. Sin embargo me he llevado una grata sorpresa. A nivel estilístico no es una novela que innove ni sea rompedora. Sigue los cauces de la novela realista nacida en el XIX pero creo que esto no le quita valor literario. Está muy bien escrita, el desarrollo de la trama es fluida y el autor sabe transportarte a la época. Los personajes son consistentes y creíbles y van evolucionando al compás de sus experiencias. Al margen de la historia amorosa que vertebra el relato, nos ofrece también una visión del panorama social del momento, desde los ambientes burgueses a los primeros movimientos proletarios que tanto protagonismo iban a tener en Barcelona en los años siguientes.

Es una pena que este tipo de novelas se pierdan en el olvido. Al margen de valoraciones morales o ideológicas, es una estupenda narración que se disfruta de principio a fin.

VALORACIÓN: 7/10

‘Gracias, Jeeves’ (1934), de P.G. Wodehouse

GraciasJeevesTenía pendiente desde hace tiempo leer por primera vez a este autor. Me gusta especialmente la literatura y el humor británicos, circunstancias que en su caso se combinan, siendo reconocido como uno de los mejores autores de narrativa humorística del siglo XX. Creó varias series de historias protagonizadas por diferentes personajes de las cuales la de Jeeves es la más famosa. Aunque este personaje nació en 1917, apareciendo en numerosos relatos de forma continuada, hasta 1934 no protagonizó su primera novela: ‘Gracias, Jeeves’.

Jeeves es un típico mayordomo inglés, reflexivo, intituitivo e inteligente que siempre va un paso por delante de su amo, pero que sabe mantener las distancias y estar en su sitio. Trabaja para Bertie Wooster, prototipo de joven acaudalado y ocioso, rodeado de personajes secundarios estrafalarios, como su amigo Bingo, que se enamora de cuanta mujer se le cruza por delante, o la tía Agatha, rica, metomentodo y gruñona.

La novela es una sucesión de aventuras que responden a un mismo patrón. Bertie se ve envuelto (o le envuelven) en algún embrollo estrafalario del que Jeeves le ayuda a salir. La verdad es que no considero que el libro sea propiamente una novela sino más bien una concatenación de historias con el nexo común de contar con los mismos protagonistas. Las tramas no se prolongan en la narracción sino que nacen y mueren en los diferentes capítulos.

El libro es divertido y ocurrente aunque el humor es muy blanco y sencillo. Yo prefiero que tenga un tono más ácido, pero Wodehouse escribe con soltura y amenidad. Es una lectura muy fresca y recomendable después de leer algo denso. Perfecto para desengrasar las neuronas.

VALORACIÓN: 6/10

‘Javier Mariño’ (1943), de Gonzalo Torrente Ballester

Javier MariñoDecir que Torrente Ballester es uno de los más grandes escritores españoles del siglo xx resulta a estas alturas una perogrullada. Basta con echar un vistazo a su amplia y variada obra que va desde el realismo (la trilogía ‘Los gozos y las sombras’), al experimentalismo (‘La saga fuga de J.B’.) o la narración más comercial (‘Crónica del rey pasmado’). Tenía mucha curiosidad por leer algo de sus obra más temprana así que me he ido directamente a la primera. ‘Javier Mariño’ se publicó en plena posguerra española cuando la miseria y la represión seguían marcando la vida social del país. Pese a ser un autor de conocida adscripción al bando franquista (estaba afiliado a Falange), la novela fue retirada de las librerías a los pocos días de su salida siendo recortada en posteriores ediciones por la censura.

La obra narra la historia de Javier Mariño, un joven gallego de buena familia que decide marchar a París en los días previos al 18 de julio de 1936, hastiado por su vida y la situación en España. Allí, sumido en su indolencia, le sorprende el alzamiento nacional a la vez que inicia una relación amorosa con Magdalena, militante comunista.

A priori podríamos esperar una obra propagandística del nuevo régimen dada la afiliación de Torrente Ballester, pero nada más lejos de la realidad. Las situaciones, opiniones y lenguaje expresados en la novela no son ni complacientes ni acordes con los aires impulsados por el franquismo. No es de extrañar que fuera censurada. Lo raro es que la dejaran publicar en un primer momento. A mi gusto se asemeja mucho a las novelas noventayochistas de principios de siglo como ‘La voluntad’ de Azorín, o ‘Camino de Perfección’ de Pío Baroja, que son narraciones de corte filosófico en las que el protagonista busca su sitio en el mundo ahogado en un mar de dudas y sin nada a lo que aferrarse.

En este sentido la obra me gusta, tanto por la imparcialidad que intenta mantener el autor como la profundidad de los planteamientos ideológicos que se recogen. Sin embargo, a mitad de la obra la trama amorosa empieza a coger protagonismo y la novela empieza a decaer. La “educación sentimental” de Mariño me resulta aburrida y algo reiterativa. No me interesa y hubiera preferido que Torrente se hubiera mantenido en la linea de los primeros capítulos. La relación entre Mariño y Magdalena me parece forzada para encajar en la narración y desvía la atención de forma innecesaria. Esto implica que la obra se alargue de forma excesiva y que haya pasajes prescindibles y que pueden cansar al lector.

En conjunto es una obra irregular, no olvidemos que es la primera, aunque ya se observan algunos rasgos de la escritura torrentiana. Sin duda se ven ya las maneras de gran narrador que en las décadas posteriores dio a la literatura española obras fundamentales.

VALORACIÓN: 5/10

‘La mujer del teniente francés’ (1969), de John Fowles

La mujer del teniente francesJohn Fowles es un autor extremadamente interesante pero cuyo protagonismo en el panorama literario ha ido disminuyendo paulatinamente desde su muerte en 2005. Fue el creador de una obra muy variada, tanto temática como formalmente, que le valió en varias ocasiones entrar en la lista de posibles Premio Nobel. Su ópera prima, ‘El coleccionista’ (1963) es un inquietante thriller que se adelantó a su tiempo, abordando la figura de un psicópata y que recuerda mucho a la emblemática película ‘El Silencio de los corderos’, pero con un gran calado literario.

‘La mujer del teniente francés’ es su cuarta novela y la primera en que aborda una ficción histórica. Ambientada en la Inglaterra de mediados del Siglo XIX, a priori el planteamiento parece el de una típica historia victoriana. Y en parte lo es. Narra la turbulenta atracción del protagonista, Charles Smithson, prototipo de caballero de la época, por una misteriosa mujer a la que se conoce como “la puta del teniente francés” por su oscura relación en el pasado con un marino francés. Su aparición dinamita la vida de Charles llevándole a cuestionarse sus valores y llegando a romper su compromiso matrimonial. Hasta aquí puede leerse como una historia pasional más o menos convencional.

La originalidad y gran valor de la novela se encuentra en la participación activa del narrador en la acción. Por una parte, a lo largo de la obra se incluyen digresiones de formato ensayístico que abordan diversas cuestiones de la sociedad de la época y que sirven para poner en contexto las situaciones por las que atraviesan los personajes. Por otra parte, el narrador cuenta la historia desde el presente, de manera que la historia, pese a desarrollarse en el pasado está narrada con un lenguaje y un estilo contemporáneo. Todo ello añade un valor añadido a la novela que la eleva de ser una novela histórica al uso a convertirse en un análisis de la mentalidad y sociedad victoriana.

El libro me ha gustado mucho y me parece una obra a recuperar de un autor que ha ido cayendo en el olvido. Por sí sola la historia de amor ya sería una excelente novela pero, la original aportación del narrador a lo largo de toda la obra, la hace aún más interesante y recomendable. Es una de esas novelas que te reconcilian con la literatura.

La obra fue llevada al cine con Jeremy Irons y Meryl Streep en los papeles protagonistas.

VALORACIÓN: 8/10