‘Javier Mariño’ (1943), de Gonzalo Torrente Ballester

Javier MariñoDecir que Torrente Ballester es uno de los más grandes escritores españoles del siglo xx resulta a estas alturas una perogrullada. Basta con echar un vistazo a su amplia y variada obra que va desde el realismo (la trilogía ‘Los gozos y las sombras’), al experimentalismo (‘La saga fuga de J.B’.) o la narración más comercial (‘Crónica del rey pasmado’). Tenía mucha curiosidad por leer algo de sus obra más temprana así que me he ido directamente a la primera. ‘Javier Mariño’ se publicó en plena posguerra española cuando la miseria y la represión seguían marcando la vida social del país. Pese a ser un autor de conocida adscripción al bando franquista (estaba afiliado a Falange), la novela fue retirada de las librerías a los pocos días de su salida siendo recortada en posteriores ediciones por la censura.

La obra narra la historia de Javier Mariño, un joven gallego de buena familia que decide marchar a París en los días previos al 18 de julio de 1936, hastiado por su vida y la situación en España. Allí, sumido en su indolencia, le sorprende el alzamiento nacional a la vez que inicia una relación amorosa con Magdalena, militante comunista.

A priori podríamos esperar una obra propagandística del nuevo régimen dada la afiliación de Torrente Ballester, pero nada más lejos de la realidad. Las situaciones, opiniones y lenguaje expresados en la novela no son ni complacientes ni acordes con los aires impulsados por el franquismo. No es de extrañar que fuera censurada. Lo raro es que la dejaran publicar en un primer momento. A mi gusto se asemeja mucho a las novelas noventayochistas de principios de siglo como ‘La voluntad’ de Azorín, o ‘Camino de Perfección’ de Pío Baroja, que son narraciones de corte filosófico en las que el protagonista busca su sitio en el mundo ahogado en un mar de dudas y sin nada a lo que aferrarse.

En este sentido la obra me gusta, tanto por la imparcialidad que intenta mantener el autor como la profundidad de los planteamientos ideológicos que se recogen. Sin embargo, a mitad de la obra la trama amorosa empieza a coger protagonismo y la novela empieza a decaer. La “educación sentimental” de Mariño me resulta aburrida y algo reiterativa. No me interesa y hubiera preferido que Torrente se hubiera mantenido en la linea de los primeros capítulos. La relación entre Mariño y Magdalena me parece forzada para encajar en la narración y desvía la atención de forma innecesaria. Esto implica que la obra se alargue de forma excesiva y que haya pasajes prescindibles y que pueden cansar al lector.

En conjunto es una obra irregular, no olvidemos que es la primera, aunque ya se observan algunos rasgos de la escritura torrentiana. Sin duda se ven ya las maneras de gran narrador que en las décadas posteriores dio a la literatura española obras fundamentales.

VALORACIÓN: 5/10

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