‘Servidumbre humana’ (1915), de William Somerset Maugham

Servidumbre humanaMe resulta difícil encontrar un autor cuyo declive en el canon literario hay sido tan fulgurante como en el caso de Somerset Maugham (1874-1865). En su momento era uno de los autores más populares del mundo. Vendía novelas por millones de ejemplares, sus comedias copaban las carteleras de los teatros, sus obras eran llevadas al cine y a la televisión y acabó sus días en una lujosa villa de la Riviera Francesa con una desahogada posición económica.

A priori podría decirse que su vida fue plena y feliz pero, debajo del éxito latían algunos complejos que le persiguieron toda su vida. Uno de ellos fue su homosexualidad (no olvidemos que cuando Maugham tenía poco más de 20 años Oscar Wilde fue encarcelado por su condición sexual), que intentaba ahuyentar con relaciones con mujeres. Llegó a casarse y tener una hija pero, lógicamente, fue un desastre y al final asumió su condición compartiendo su vida con dos parejas estables sucesivas que hacían las funciones de secretario personal.

Otro de sus demonios fue el rechazo de la crítica literaria que le impedía disfrutar al máximo del éxito de público y ventas. Es un tema muy recurrente en sus obras y al que se enfrentan los personajes. Él mismo expuso en sus memorias ser consciente de sus limitaciones como narrador: falta de imaginación y lirismo, poca capacidad para la metáfora…. y que su único objetivo fue siempre intentar escribir lo mejor posible dentro de sus posibilidades. Aún así, nunca obtuvo el reconocimiento de la crítica que le acusaba de superficial, poco innovador y convencional. Ciertamente su escritura se asemeja más al estilo del siglo XIX que a la del modernismo inglés de principios del XX. El resultado de todo ello es que, desde su muerte, su nombre ha caído en picado dentro de los estudios literarios, aunque su obra sigue siendo editada (en mucha menor proporción que antes) y leída.

Antes de esta novela había léido unicamente ‘El filo de la navaja’ que me gustó bastante aunque era algo irregular. ‘Servidumbre humana’ está considerada su obra maestra. Gran parte de la trama tiene fuertes rasgos autobiográficos con el autor, cosa que el mismo recWilliam somerset maughamonoció. La novela es una ‘bildungsroman’ en la que se nos cuenta la vida de Philip Carey desde que queda huérfano con apenas ocho años hasta que se compromete en matrimonio ya en la treintena. El personaje tiene una singularidad, un deformidad en un pie que le lleva a cojear y que durante toda su vida marca sus decisiones y su forma de relacionarse con los demás. A lo largo de la narración asistimos al proceso de maduración del personaje en el que se abordan todos los temas típicos de este género: el descubrimiento del amor, las dudas existenciales, el choque con la religión, la búsqueda de un camino en la vida, etc… El estilo de la narración es lineal y convencional, poco dado a la experimentación y novedad. En definitiva, coincido con los críticos en el análisis de su escritura.

Ahora bien. La pregunta es ¿y qué?. ¿Hay que juzgar a las novelas simplemente por su capacidad de innovar o aportar algo nuevo?, ¿por ser arriesgadas formalmente o de contenido?. Yo creo que no. Pienso que hay que tener en cuenta todo en su conjunto y, al final, cada libro nos deja una impresión que es la que nos marca su valoración. En el caso de Maugham debo decir que he disfrutado muchísimo con esta novela. La narración es vibrante, está bien escrita y sabe transportarnos no solo a la historia sino al interior del personaje de forma magnífica. En especial, la parte en la que trata de su relación con Mildred es fabulosa. La manera en que nos cuenta como Philip es atraído por una mujer que él mismo juzga como insulsa y poca cosa y que no le ama, pero a la que se siente irresistiblementa atado, es cautivadora. Maugham es capaz de mostrar con claridad el alma del personaje para explicar algo que desde el exterior nadie podría entender. Es cierto que la narración en ocasiones se asoma peligrosamente a un exceso de sentimentalismo y que el final es demasiado complaciente y “poco literario” pero en general la obra tiene un gran tono.

La historia fue llevada al cine en 1934 con Leslie Howard y Bette Davis como protagonistas.

VALORACIÓN: 8/10

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