‘Oficio de difuntos’ (1976), de Arturo Uslar Pietri

oficio de difuntosUno de los subgéneros más prolíficos dentro de la narrativa latinoamericana es la llamada ‘novela de dictador’. Prácticamente todos los grandes narradores, de diferentes nacionalidades, han abordado está temática en algún momento de su carrera: Mario Vargas Llosa (‘La fiesta del chivo’), Miguel Angel Asturias (‘El Señor Presidente’), Augusto Roa Bastos (‘Yo el Supremo’), Gabriel García Márquez (‘El otoño del patriarca’), Alejo Carpentier (‘El recurso del método’), etc….. todas novelas magníficas por cierto.

Al margen del indudable atractivo y las posibilidades de la figura del dictador como personaje literario, se une la realidad histórica del continente americano que ha visto como en todos los países ha surgido en algún momento un caudillo que ha regido con mano férrea los designios de la nación durante un tiempo. Un fenómeno político-social tan extendido y presente es casi materia obligada para los autores de ficción.

‘Oficio de difuntos’ es una de las obras de este tipo menos conocida. En ella Juan Vicente GomezUslar Pietri aborda la figura de Juan Vicente Gómez, dictador de Venezuela entre 1903 y 1935. La obra se plantea como un roman à clef en el cual todos los nombres, tanto de personas como geográficos son ficticios pero fácilmente identificables con otros reales. Por ello, es recomendable leer una edición anotada que nos desvele quien es quien e informarse sobre los acontecimientos históricos para poder extraer todo el jugo al libro.

La obra arranca con la muerte del dictador y, a través de la figura del sacerdote encargado de su panegírico, retrocede en el tiempo para contarnos su vida desde el principio. Una gran acierto por parte del autor ya que nos permite conocer no solo al personaje político sino a la persona anónima,  cuando no era más que un hacendado rural sin pretensiones políticas. Somos testigos de como las circunstancias le van moldeando el carácter, despertando su ansia de poder y de dominio, empujándole a un futuro para el que no parecía destinado.

La parte más “convencional” es la que aborda los años en el poder, donde es inevitable sentir cierta sensación de deja vu respecto a otras novelas de la misma temática. Esto no le resta valor a la obra ni se puede ver como un remedo de otras. En el fondo los métodos de control y la forma de actuar de los dictadores en cualquier sitio se rige por unos patrones muy similares. Es normal que la historia de uno nos recuerde a la de otro.

La novela es muy buena y no tiene nada que envidiar a las anteriormente mencionadas. Es una lástima que no sea más conocida y sea difícil de encontrar en España.

VALORACIÓN: 8/10

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‘Los herederos’ (1955), de William Golding

Imagen William Golding pertenece a esa estirpe de autores cuya obra global suele quedar eclipsada por un título concreto. En este caso, la extraordinaria repercusión de su ópera prima, ‘El señor de las moscas’ (1954), ha pesado como una losa sobre el resto de su producción. Pese a que a lo largo de su carrera recibió galardones tan importantes como el Premio Nobel (1983) o el Premio Booker por ‘Ritos de paso’ (1980), para la mayoría del público su nombre está vinculado en exclusiva a su primera novela.

En el caso de ‘Los herederos’, su segunda novela, Golding se enfrentaba al reto de colmar las expectativas alcanzadas con su debut. Para ello abordó una obra arriesgada, tanto por la temática como por su enfoque. La novela está ambientada en una época indeterminada de la prehistoria y nos cuenta la vida de un grupo de Neanderthales (podemos llegar a definirlo como familia) y como, la irrupción en su habitat de los denominados como “los otros”, un clan de Homo Sapiens, precipita su desaparición. El punto de vista que adopta el autor es el de uno de los neaderthales, Lok, tratando de transmitirnos su forma de razonar y de expresarse, de ahí que la narración requiera especial atención por parte del lector para poder seguir el hilo y comprender en todo momento lo que se nos está contando.

Es importante señalar que no es una novela histórica (en este caso prehistórica). De hecho, Golding se documentó muy superficialmentneandertal-familiae ya que su interés no estaba en trasladar con precisión las circunstancias de la época sino que puso el foco en abordar un tema que fue constante en toda su producción: la condición humana. Si en ‘El Señor de las moscas’ indagaba en la maldad inherente al hombre a través de un grupo de niños aislados en una isla, en ‘Los Herederos’ nos plantea un cambio en la percepción del origen del hombre. Frente a la imagen de especie inferior que tenemos del hombre de Neanderthal, Golding lo presenta como un ser con sensibilidad hacia los demas, capacidad de pensamiento abstracto y trascendente y que vive en armonía con la naturaleza. Frente a esto, el Homo Sapiens, supuestamente superior, es cruel y muestras rasgos como la ambición, la envidia o la intolerancia ante los extraños. El mensaje que subyace es que quizás la especie que consiguió imponerse a las demás no fue la mejor, sino la más despiadada. Y nosotros somos herederos de ellos.

La novela es muy interesante y plantea dilemas y preguntas inquietantes sobre el fondo del ser humano. No es fácil de leer pero el esfuerzo tiene su recompensa. Golding es un autor en el que merece la pena ahondar. La carga de profundidad de sus obras no está al alcance de cualquiera y son siempre un buen punto de partida para la reflexión.

VALORACIÓN: 7/10