‘Sábado por la noche y domingo por la mañana’ (1958), de Alan Sillitoe

Sabado_noche_domingo_mananaAlan Sillitoe es uno de los máximos exponentes del grupo bautizado como ‘Angry young men’. Bajo esta denominación se suele agrupar a una generación de escritores británicos que en los años 50 revolucionaron la literatura de las islas con obras de crítica social, protagonizadas por jovenes de clase baja, en la que atacaban con dureza, inteligencia y humor la sociedad de la época. El nombre viene del título de una de estas obras, ‘Don’t look back in anger’, de John Osborne, y los autores más relevantes de la corriente son Kingsley Amis, John Braine, Harold Pinter, Philip Larkin y el propio Sillitoe.

Esta novela supuso el fulgurante debut de Sillitoe y le encumbró a la fama y reconocimiento de la crítica, posteriormente refrendado con su siguiente libro, ‘La soledad del corredor de fondo’. Sin embargo, toda su obra posterior, muy extensa, nunca llegó a alcanzar ni de cerca la misma relevancia y su renombre literario sigue ligado a sus dos primeros trabajos.

La novela gira alrededor del personaje de Arthur Seaton, un Sábado por la nochejoven veinteañero que trabaja en una fábrica de bicicletas en Nottingham,  cuya máxima motivación en la vida es emborracharse los sábados por la noche y acostarse con el mayor número posible de chicas, si son casadas mejor. Con dinero en el bolsillo, viviendo con sus padres, con don de gentes y éxito entre las mujeres su hábitat natural de socialización se encuentra en el pub. La novela se abre con una memorable escena en un bar, un sábado cualquiera, con Arthur, borracho perdido, cayéndose por las escaleras y acabando la noche en la cama de su amante Brenda, mujer de uno de sus compañeros de trabajo.

La obra es por una parte una novela de iniciación en la que asistimos al proceso de maduración de Arthur pero, también, es una obra con una gran carga de  crítica hacia la sociedad de la época. El pensamiento casi anarquista de Arthur desdeña cualquier aspecto del status quo de su tiempo y es el fiel reflejo de un nuevo estrato social fruto de la posguerra mundial. Una clase obrera modesta pero con sus necesidades básicas cubiertas, que se desliza hacia la clase media y empieza a cuestionarse su entorno.

La novela fue llevada al cine en 1960 con Albert Finney en el papel de Arthur.

VALORACIÓN: 8/10

‘Los herederos’ (1955), de William Golding

Imagen William Golding pertenece a esa estirpe de autores cuya obra global suele quedar eclipsada por un título concreto. En este caso, la extraordinaria repercusión de su ópera prima, ‘El señor de las moscas’ (1954), ha pesado como una losa sobre el resto de su producción. Pese a que a lo largo de su carrera recibió galardones tan importantes como el Premio Nobel (1983) o el Premio Booker por ‘Ritos de paso’ (1980), para la mayoría del público su nombre está vinculado en exclusiva a su primera novela.

En el caso de ‘Los herederos’, su segunda novela, Golding se enfrentaba al reto de colmar las expectativas alcanzadas con su debut. Para ello abordó una obra arriesgada, tanto por la temática como por su enfoque. La novela está ambientada en una época indeterminada de la prehistoria y nos cuenta la vida de un grupo de Neanderthales (podemos llegar a definirlo como familia) y como, la irrupción en su habitat de los denominados como “los otros”, un clan de Homo Sapiens, precipita su desaparición. El punto de vista que adopta el autor es el de uno de los neaderthales, Lok, tratando de transmitirnos su forma de razonar y de expresarse, de ahí que la narración requiera especial atención por parte del lector para poder seguir el hilo y comprender en todo momento lo que se nos está contando.

Es importante señalar que no es una novela histórica (en este caso prehistórica). De hecho, Golding se documentó muy superficialmentneandertal-familiae ya que su interés no estaba en trasladar con precisión las circunstancias de la época sino que puso el foco en abordar un tema que fue constante en toda su producción: la condición humana. Si en ‘El Señor de las moscas’ indagaba en la maldad inherente al hombre a través de un grupo de niños aislados en una isla, en ‘Los Herederos’ nos plantea un cambio en la percepción del origen del hombre. Frente a la imagen de especie inferior que tenemos del hombre de Neanderthal, Golding lo presenta como un ser con sensibilidad hacia los demas, capacidad de pensamiento abstracto y trascendente y que vive en armonía con la naturaleza. Frente a esto, el Homo Sapiens, supuestamente superior, es cruel y muestras rasgos como la ambición, la envidia o la intolerancia ante los extraños. El mensaje que subyace es que quizás la especie que consiguió imponerse a las demás no fue la mejor, sino la más despiadada. Y nosotros somos herederos de ellos.

La novela es muy interesante y plantea dilemas y preguntas inquietantes sobre el fondo del ser humano. No es fácil de leer pero el esfuerzo tiene su recompensa. Golding es un autor en el que merece la pena ahondar. La carga de profundidad de sus obras no está al alcance de cualquiera y son siempre un buen punto de partida para la reflexión.

VALORACIÓN: 7/10

‘Servidumbre humana’ (1915), de William Somerset Maugham

Servidumbre humanaMe resulta difícil encontrar un autor cuyo declive en el canon literario hay sido tan fulgurante como en el caso de Somerset Maugham (1874-1865). En su momento era uno de los autores más populares del mundo. Vendía novelas por millones de ejemplares, sus comedias copaban las carteleras de los teatros, sus obras eran llevadas al cine y a la televisión y acabó sus días en una lujosa villa de la Riviera Francesa con una desahogada posición económica.

A priori podría decirse que su vida fue plena y feliz pero, debajo del éxito latían algunos complejos que le persiguieron toda su vida. Uno de ellos fue su homosexualidad (no olvidemos que cuando Maugham tenía poco más de 20 años Oscar Wilde fue encarcelado por su condición sexual), que intentaba ahuyentar con relaciones con mujeres. Llegó a casarse y tener una hija pero, lógicamente, fue un desastre y al final asumió su condición compartiendo su vida con dos parejas estables sucesivas que hacían las funciones de secretario personal.

Otro de sus demonios fue el rechazo de la crítica literaria que le impedía disfrutar al máximo del éxito de público y ventas. Es un tema muy recurrente en sus obras y al que se enfrentan los personajes. Él mismo expuso en sus memorias ser consciente de sus limitaciones como narrador: falta de imaginación y lirismo, poca capacidad para la metáfora…. y que su único objetivo fue siempre intentar escribir lo mejor posible dentro de sus posibilidades. Aún así, nunca obtuvo el reconocimiento de la crítica que le acusaba de superficial, poco innovador y convencional. Ciertamente su escritura se asemeja más al estilo del siglo XIX que a la del modernismo inglés de principios del XX. El resultado de todo ello es que, desde su muerte, su nombre ha caído en picado dentro de los estudios literarios, aunque su obra sigue siendo editada (en mucha menor proporción que antes) y leída.

Antes de esta novela había léido unicamente ‘El filo de la navaja’ que me gustó bastante aunque era algo irregular. ‘Servidumbre humana’ está considerada su obra maestra. Gran parte de la trama tiene fuertes rasgos autobiográficos con el autor, cosa que el mismo recWilliam somerset maughamonoció. La novela es una ‘bildungsroman’ en la que se nos cuenta la vida de Philip Carey desde que queda huérfano con apenas ocho años hasta que se compromete en matrimonio ya en la treintena. El personaje tiene una singularidad, un deformidad en un pie que le lleva a cojear y que durante toda su vida marca sus decisiones y su forma de relacionarse con los demás. A lo largo de la narración asistimos al proceso de maduración del personaje en el que se abordan todos los temas típicos de este género: el descubrimiento del amor, las dudas existenciales, el choque con la religión, la búsqueda de un camino en la vida, etc… El estilo de la narración es lineal y convencional, poco dado a la experimentación y novedad. En definitiva, coincido con los críticos en el análisis de su escritura.

Ahora bien. La pregunta es ¿y qué?. ¿Hay que juzgar a las novelas simplemente por su capacidad de innovar o aportar algo nuevo?, ¿por ser arriesgadas formalmente o de contenido?. Yo creo que no. Pienso que hay que tener en cuenta todo en su conjunto y, al final, cada libro nos deja una impresión que es la que nos marca su valoración. En el caso de Maugham debo decir que he disfrutado muchísimo con esta novela. La narración es vibrante, está bien escrita y sabe transportarnos no solo a la historia sino al interior del personaje de forma magnífica. En especial, la parte en la que trata de su relación con Mildred es fabulosa. La manera en que nos cuenta como Philip es atraído por una mujer que él mismo juzga como insulsa y poca cosa y que no le ama, pero a la que se siente irresistiblementa atado, es cautivadora. Maugham es capaz de mostrar con claridad el alma del personaje para explicar algo que desde el exterior nadie podría entender. Es cierto que la narración en ocasiones se asoma peligrosamente a un exceso de sentimentalismo y que el final es demasiado complaciente y “poco literario” pero en general la obra tiene un gran tono.

La historia fue llevada al cine en 1934 con Leslie Howard y Bette Davis como protagonistas.

VALORACIÓN: 8/10

‘NW’ (2012), de Zadie Smith

NWLos países que cuentan con una sociedad multiétnica asentada desde hace varias generaciones como Gran Bretaña o Estados Unidos, cuentan con una veta creativa de la que España adolece de momento, pero que estoy seguro empezará a aflorar en las próximas décadas. La nómina de autores de raíz multicultural es larga y prolífica y se encuentran muy asentados en la tradición literaria de estos países (Jhumpa Lahiri, Hanif Kureishi, etc.).

Zadie Smith, nacida en Londres de padre inglés y madre jamaicana, es uno de los últimos y más brillantes exponentes de este tipo de autores. Con tan solo 25 años conmocionó el panorama literario anglosajón con su primera novela, ‘Dientes Blancos’ (2000, Premio Whitbread First Novel, Premio Guardian First Book, Premio Commonwealth Writers First Book, Premio James Tait Black Memorial de ficción) a la que han seguido otras dos obras ‘El cazador de autográfos’ (2002, Premio Jewish Quarterly-Wingate Literary) y ‘Sobre la belleza’ (2005, Premio Orange de Ficción) que la han consolidado como una de las mejores escritores contemporáneas.

Al igual que en obras anteriores, ‘NW’, se mueve en el terreno del analisis social de las relaciones personales en el mundo contemporáneo, con el matiz de contar historias vinculadas a familias multiétnicas que reflejan los caracteres propios de su condición. El título hace referencia al barrio de Londres donde se ambienta la acción, que tiene como principales protagonistas a  Leah, de raza blanca pero casada con un francés negro de origen africano y a su amiga de la infancia, Natalie, abogada de éxito pero cuya vida matrimonial le resulta vacía. Alrededor de ellas surgen otros personajes que nos aportan una radiografía de la miscelánea sociedad británica actual. Los temas que aborda la obra son universales: el amor, las relaciones padre-hijo, la paternidad, el trabajo, la amistad, etc… enriquecidos por el sabor especial que le da el orígen y condición de sus personajes.

La novela es excelente, a nivel estilístico me parece la más arriesgada de las escritas por la autora y consigue salir adelante con solvencia. Una de las diferencias que he detectado respecto a las obras anteriores es que el tono es más amargo y desesperanzado. Los demonios personales de los personajes son implacables y no dejan margen al respiro. Así, el humor que destilaban muchas de las páginas de otras obras está aquí prácticamente ausente y, cuando aparece, es para recalcar el patetismo de la situación.

VALORACIÓN: 8/10 

‘Operación dulce’ (2012), de Ian McEwan

Operación dulceIan McEwan es uno de mis escritores contemporáneos favoritos así que cada obra nueva suya es siempre una buena noticia. Esperaba con impaciencia la traducción de esta novela así que en cuanto la he visto en las estanterías la he comprado y engullido ipso facto.

He leído sus seis últimas obras así que considero partir de una buena base para juzgar con objetividad su trabajo. Mi opinión es que sus mejores novelas se concentran en el período de cambio de siglo con ‘Expiación’ (2001), para mí gusto la mejor, ‘Sábado’ (2005) y ‘Amsterdam’ (2005), que considero infravaloradas. A partir de entonces ha publicado ‘Chesil Beach’ (2007), meritoria novella pero que pedía a gritos un desarrollo más extenso, y ‘Solar’ (2010), muy irregular, que compagina pasajes de gran altura con otros tediosos.

El punto de partida de ‘Operación dulce’ es muy prometedor. En plena Guerra Fría, una joven licenciada en literatura (Serena Frome) entra a trabajar en el MI5 (el Servicio Secreto Británico). Al poco tiempo le encomiendan una misión (denominada “Operación Dulce”): trabajar para una fundación de ayuda a novelistas prometedores cuya finalidad es promover obras de propaganda anticomunista. A Serena se le encarga la tutela de Tom Healy, joven escritor con el que acaba teniendo un apasionado romance.

A priori esta trama, puesta en manos de un consumado narrador como McEwan, auguran una novela fascinante y, durante las primeras páginas, esta impresión se mantiene, pero, a medida que la obra avance va perdiendo fuelle llegando a la meta a duras penas. ¡Qué desilusión!. De verdad, me ha dejado muy chafado el ver como la historia se me escurría entre los dedos como arena. La trama se vuelve anodina, sin vida. Los personajes no provocan ni empatía ni antipatía, sino indiferencia. Lo peor que podría pasar.

La novela se convierte en una historia de amor muy plana en la que toda la parte referida al mundo del espionaje y de la propaganda política es una mera excusa para contar una historia sentimental. Por supuesto que ni esperaba ni quería que fuera una novela de espías o un thriller pero sí que este aspecto fueron tratado en profundidad como un valor añadido a la novela. Sin ir más lejos, ‘Expiación’, en el fondo, es una historia de amor, pero el transfondo en el que se desarrolla, la Segunda Guerra Mundial, tiene un papel relevante y que verdaderamente condiciona la historia.

Igualmente, los aspectos en los que se aborda el proceso creativo de joven escritor están muy cogidos por los pelos y no provocan ninguna reflexión relevante. Son bastantes circunstanciales y desarrollados muy de pasada. El giro final con que se resuelve la historia resulta forzado y poco creíble.

En definitiva, obra fallida y la más flojita de todas las que he leído del autor. Eso no quita para que siga considerándolo uno de los mejores escritores vivos y estoy seguro de que guarda todavía en la recámara al menos una gran novela más. Será cuestión de esperar. Si cumple con la tradición en 2014 debería publicar algo nuevo.

P.S.: no entiendo porque han modificado la traducción natural del título original ‘Sweet Tooth’ (Diente Dulce).

VALORACIÓN: 5/10

‘Gracias, Jeeves’ (1934), de P.G. Wodehouse

GraciasJeevesTenía pendiente desde hace tiempo leer por primera vez a este autor. Me gusta especialmente la literatura y el humor británicos, circunstancias que en su caso se combinan, siendo reconocido como uno de los mejores autores de narrativa humorística del siglo XX. Creó varias series de historias protagonizadas por diferentes personajes de las cuales la de Jeeves es la más famosa. Aunque este personaje nació en 1917, apareciendo en numerosos relatos de forma continuada, hasta 1934 no protagonizó su primera novela: ‘Gracias, Jeeves’.

Jeeves es un típico mayordomo inglés, reflexivo, intituitivo e inteligente que siempre va un paso por delante de su amo, pero que sabe mantener las distancias y estar en su sitio. Trabaja para Bertie Wooster, prototipo de joven acaudalado y ocioso, rodeado de personajes secundarios estrafalarios, como su amigo Bingo, que se enamora de cuanta mujer se le cruza por delante, o la tía Agatha, rica, metomentodo y gruñona.

La novela es una sucesión de aventuras que responden a un mismo patrón. Bertie se ve envuelto (o le envuelven) en algún embrollo estrafalario del que Jeeves le ayuda a salir. La verdad es que no considero que el libro sea propiamente una novela sino más bien una concatenación de historias con el nexo común de contar con los mismos protagonistas. Las tramas no se prolongan en la narracción sino que nacen y mueren en los diferentes capítulos.

El libro es divertido y ocurrente aunque el humor es muy blanco y sencillo. Yo prefiero que tenga un tono más ácido, pero Wodehouse escribe con soltura y amenidad. Es una lectura muy fresca y recomendable después de leer algo denso. Perfecto para desengrasar las neuronas.

VALORACIÓN: 6/10

‘La mujer del teniente francés’ (1969), de John Fowles

La mujer del teniente francesJohn Fowles es un autor extremadamente interesante pero cuyo protagonismo en el panorama literario ha ido disminuyendo paulatinamente desde su muerte en 2005. Fue el creador de una obra muy variada, tanto temática como formalmente, que le valió en varias ocasiones entrar en la lista de posibles Premio Nobel. Su ópera prima, ‘El coleccionista’ (1963) es un inquietante thriller que se adelantó a su tiempo, abordando la figura de un psicópata y que recuerda mucho a la emblemática película ‘El Silencio de los corderos’, pero con un gran calado literario.

‘La mujer del teniente francés’ es su cuarta novela y la primera en que aborda una ficción histórica. Ambientada en la Inglaterra de mediados del Siglo XIX, a priori el planteamiento parece el de una típica historia victoriana. Y en parte lo es. Narra la turbulenta atracción del protagonista, Charles Smithson, prototipo de caballero de la época, por una misteriosa mujer a la que se conoce como “la puta del teniente francés” por su oscura relación en el pasado con un marino francés. Su aparición dinamita la vida de Charles llevándole a cuestionarse sus valores y llegando a romper su compromiso matrimonial. Hasta aquí puede leerse como una historia pasional más o menos convencional.

La originalidad y gran valor de la novela se encuentra en la participación activa del narrador en la acción. Por una parte, a lo largo de la obra se incluyen digresiones de formato ensayístico que abordan diversas cuestiones de la sociedad de la época y que sirven para poner en contexto las situaciones por las que atraviesan los personajes. Por otra parte, el narrador cuenta la historia desde el presente, de manera que la historia, pese a desarrollarse en el pasado está narrada con un lenguaje y un estilo contemporáneo. Todo ello añade un valor añadido a la novela que la eleva de ser una novela histórica al uso a convertirse en un análisis de la mentalidad y sociedad victoriana.

El libro me ha gustado mucho y me parece una obra a recuperar de un autor que ha ido cayendo en el olvido. Por sí sola la historia de amor ya sería una excelente novela pero, la original aportación del narrador a lo largo de toda la obra, la hace aún más interesante y recomendable. Es una de esas novelas que te reconcilian con la literatura.

La obra fue llevada al cine con Jeremy Irons y Meryl Streep en los papeles protagonistas.

VALORACIÓN: 8/10