‘Furia’ (2001), de Salman Rushdie

FuriaAl margen de la popularidad y la atención mediática alcanzada involuntariamente gracias a la fatwa dictada por el ayatollah Jomeini contra él, Salman Rushdie es uno de los mejores y más originales narradores de las últimas décadas. Autor de dos obras maestras como ‘Hijos de la medianoche’ (1980, Premio Booker y Premio James Tait Black Memorial) y ‘Los versos satánicos’ (1988, Premio Whitbread), su producción posterior, pese a mantener un buen nivel, no ha llegado a volar tan alto. En su descargo hay que decir que después de esas dos obras el reto de mantener la calidad era prácticamente inalcanzable.

La sinopsis de ‘Furia’ está perfectamente explicada en la cubierta del libro: “Malik Solanka, original de Bombay, filósofo educado en Cambridge e inventor de una popular muñeca, abandona un día a su familia en Londres, sin dar ninguna explicación, y se escapa a Nueva York. Lleva la furia dentro y teme haberse convertido en un peligro para los que quiere…”. A partir de aquí, el protagonista establece relación con diversos personajes cuando menos peculiares que le llevan a afrontar e intentar superar esa furia cuyo origen desconoce pero que es incontrolable. La obra cuenta con la habitual carga de originalidad de las novelas de Rushdie aunque se aleja de los rasgos de realismo mágico empleado en anteriores narraciones para acercarse a un estilo más próximo al posmodernismo. En líneas generales la obra se lee con facilidad y demuestra que detrás hay un narrador sólido con un dominio exquisito del lenguaje y sus engranajes (un aplauso al traductor porque ha resuelto muy bien las dificultades del texto) pero la lectura me ha dejado muy frío.

El problema está en los personajes secundarios y las subtramas que me han parecido insulsos, sin ningún atractivo. Son caracteres planos, que no invitan a conocerlos y las historias que protagonizan me resultan huecas y anodinas. Todo ello redunda en que la trama principal se debilite y no sirva por sí sola para sostener el peso de la novela. Es más, pienso que si se hubiera centrado más en la figura de Solanka y su historia personal la novela hubiera ganado en robustez, pero las ramificaciones van cobrando mayor protagonismo según avanza el libro llegando a un final que es apresurado, forzado y bastante pobre.

En definitiva. El libro me ha decepcionado dadas las altas expectativas que siempre tengo con cualquier obra de Rushdie. Aún así, estoy convencido de que todavía tiene guardada en la chistera otra obra maestra. Solo hay que tener paciencia.

VALORACIÓN: 5/10 

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‘Cuerpos viles’ (1930), de Evelyn Waugh

180px-Viles_BodiesPrimera aclaración para quien no conozca al autor. Evelyn Waugh es un hombre, pese a que el nombre pueda parecer de mujer (de hecho su primera esposa se llamaba también Evelyn, de ahí que sus amigos les llamaran “He-Evelyn” y “She-Evelyn”.)

La figura de Waugh ha quedado muy vinculada a su obra más conocida, ‘Retorno a Brideshead’, que es uno de los grandes clásicos de la novela del siglo XX. La enorme popularidad de este título ha hecho que el resto de su producción haya quedado un tanto relegada para el gran público pero, lejos de ser un autor de una novela, es un escritor con una trayectoria literaria que abarca un periodo de cuarenta años con una bibliografía muy variada, que comprende desde novelas cómicas y bélicas a biografías, libros de viajes y memorias.

‘Cuerpos viles’ pertenece a su primera época (es su segunda novela) que se caracteriza por la comicidad y la sátira social. A través de las peripecias de su protagonista, Adam Fenwick-Symes, y la intermitente relación amorosa que mantiene con Nina, asistimos a un desfile de personajes y situaciones disparatadas que nos muestran de forma cómica las miserias de la alta sociedad británica de la época. La obra es un anticipo a la screwball comedy que triunfó en el cine estadounidense de los años 30 y 40, con titulos como ‘Sucedió una noche’ o ‘La fiera de mi niña’. La narración se desarrolla a un ritmo vertiginoso, con diálogos delirantes y escenas que bordean el humor absurdo pero sin caer en la broma fácil y ridícula. La novela es cómica de forma inteligente, no burda.

Según iba leyendo podia ver en mi imaginación las escenas en blanco y negro de una película que protagonizaran Cary Grant y Kathleen Hepburn. En el texto priman las partes dialogadas sobre las escasas descripciones o digresiones en un formato muy cinematográfico y la transición entre escenas es propia del lenguaje visual más que del literario. Es un libro ameno, de rápida y fácil lectura, que te arrancará más de una sonrisa y alguna carcajada.

Y, por supuesto, si no has leído ‘Retorno a Brideshead’, no se a que esperas.

Curiosidad: la obra fue llevada al cine en 2003 por Stephen Fry.

VALORACIÓN: 6/10

Evelyn Waugh (1903-1966) nació en Londres. Educado en Oxford, donde llevó una activa vida social, desde muy joven se dedicó a escribir. En la década de los 30 viajó como corresponsal a lugares como Abisinia durante la invasión italiana, el Congo o Guyana, pero también entró en contacto con la alta sociedad británica que reflejó con maestría en sus obras. Sirvió en el ejército británico durante la II Guerra Mundial. Su tardía conversión al catolicismo marcó su vida y, a partir de los años 50, su fama comenzó a declinar y, tanto su salud como su situación financiera, se vieron deterioradas. Entres su obras destacan ‘Declive y caída’ (1928), ‘Noticia bomba’ (1938), ‘Retorno a Brideshead’ (1945) y la trilogía ‘Espada de honor’ (1952-61) sobre la II Guerra Mundial.

‘Metrolandia’ (1980), de Julian Barnes

metrolandia-julianbarnes-500x500Esta novela supuso el debut literario de Julian Barnes en 1980 y fue galardonada con el prestigioso Premio Somerset Maugham, que reconoce a los mejores autores menores de 35 años. Desde entonces, ha desarrollado una de las trayectorias más sólidas de las letras británicas de los últimos treinta años, formando parte de un grupo estelar de autores entre los que se encuentran Ian McEwan, Martin Amis, John Banville o Graham Swift.

Metrolandia’ es una bildungsroman en la que asisitimos a la maduración del personaje narrador, Christopher Lloyd, en tres momentos cruciales de su vida. La adolescencia, acompañado de su inseparable amigo Toni y enfrentado con el mundo, su principal objetivo es épater le bourgeois. La temprana veintena, durante su estancia en el París del 68, donde vive sus primeras experiencias amorosas y empieza a ver la vida con otro prisma y, por último, la treintena, ya casado y con hijos, desde la que observa sus años anteriores con condescendencia habiendo adoptado al final la forma de vida que tanto criticó y ridiculizó en su juventud. El propio Barnes ha reconocido que para la escritura de la novela se baso en sus experiencias personales creciendo en un barrio residencial de Londres.

Desde el punto de vista narrativo, la novela no aporta nada novedoso al tratamiento de un género tan manido (la novela de iniciación/maduración),  combinando los ingredientes habituales. Este tipo de obras parte con la ventaja de que, en algún momento de la narración todos nos podemos sentir identificados con las situaciones o sensaciones que experimentan los protagonistas ya que, en definitiva, todos hemos pasado por este proceso natural de abandonar la infancia para adentrarnos en el camino de la vida adulta. El estilo ágil e inteligente de Barnes hace que la lectura sea entretenida y, por momentos, brillante, si bien en algún momento echo en falta una narración con algo más de aliento, algunos pasajes son demasiado breves y pasan de puntillas por situaciones y temas relevantes. Hay cierta sensación de que algunas cosas quedan en el tintero. Dicho esto, teniendo en cuenta que es un ópera prima, el resultado es más que aceptable y ya apunta maneras de gran narrador como se ha visto confirmado con sus posteriores obras. Anécdota: La novela fue llevada al cine en 1997 con Christian Bale en el papel protagonista.

Sobre la obra de Barnes. Teniendo en cuenta que soy un fan de los autores británicos de su misma hornada he leido unas cuantas novelas suyas (afortunadamente todavía me quedan unas cuantas pendientes). Dejo una breve pincelada por si alguien tiene curiosidad.

‘Antes de conocernos’: áspera obra sobre el amor y las funestas consecuencias de los celos. Muy recomendable.

‘El loro de Flaubert’: MAGISTRAL. IMPRESCINDIBLE. INCALIFICABLE.

‘Una historia del mundo en 10 capítulos y medio’: a medio camino entre la novela y el libro de relatos. Obra con altibajos, a ratos extraordinaria, a ratos mediocre.

‘Inglaterra,Inglaterra’: divertida sátira sobre Inglaterra y su gente. Algo ligera pero entretenida, buen exponente del humor británico.

‘Arthur & George’: la más literaria y contundente de las que he leído. Utiliza el personaje del escritor Arthur Conan Doyle para hacer una reflexión sobre la condición humana, introduciendo el tema del racismo.

‘El sentido de un final’: ganadora del Premio Booker (había sido finalista ya en 3 ocasiones). Me resulto ligeramente decepcionante. Quizás las expectativas que llevaban eran demasiado altas. Barnes se asoma al alma humana analizando las consecuencias de nuestros actos sobre los que nos rodean. No consiguió llegarme. Quizás se merezca una segunda lectura.

Valoración: 6/10

Julian Barnes (1946) nació en Leicester (Inglaterra), aunque su familia pronto se mudó a Londres. Licenciado en Lenguas Modernas, ha trabajado como lexicógrafo, editor y crítico literario y televisivo. Entre sus obras destacan ‘El loro de Flaubert’ (1984), ‘Una historia del mundo en 10 capítulos y medio’ (1989), ‘Inglaterra, Inglaterra (1998), ‘Arthur & George’ (2005) y ‘El sentido de un final’ (2011). En los años 80 escribió con el seudónimo de Dan Kavanagh una serie de novelas policíacas. Tiene una relación personal muy estrecha con Francia que se ha visto plasmada en la recepción de los Premios Fémina y Médecis y su nombramiento como Commandeur de l’Ordre des Arts et des Lettres.

‘Lucky Jim’ (1954), de Kingsley Amis

lucky_jimPuede parece un tópico, pero no tengo duda de que la ironía y el humor británico tienen una personalidad propia que los hacen únicos e inimitables. La capacidad de reírse de ellos mismos, empleando una tremenda dosis de acidez es, no sólo extremadamente divertida, sino también muy envidiable. ‘Lucky Jim’ desborda ironía e inteligencia y es toda una andanada a la sociedad británica de la época (años 50), aunque extrapolable a la actualidad. Pero no es sólo una novela humorística, es una pieza de alta literatura escrita con esmero y repleta de virtudes que hacen una delicia su lectura desde la primera página. Personajes vivos y con matices, diálogos brillantes, situaciones desternillantes, pulso narrativo vibrante…. La verdad es que todo lo que me ha trasmitido la novela son cosas positivas. No es de extrañar que esté considerada como una de las obras cumbres de la narrativa inglesa y europea del Siglo XX, ganadora del prestigioso premio Somerset Maugham.

La historia cuenta las peripecias de James Dixon (‘Lucky Jim’), prototipo de joven anti-héroe, por mantener su puesto de profesor de historia medieval (materia en la que en realidad no está nada interesado) en una universidad de provincias. Para ello debe lidiar con personajes que no soporta y que alcanzan altos niveles en la escala de la estupidez humana. En sus esfuerzos por agradar y adecuarse al comportamiento que se espera de él, se ve envuelto en una espiral de situaciones cómicas que, en vez de ayudarle a conseguir sus propósitos, le van llevando cada vez más cerca de ser relegado del mundo al que intenta agarrarse. A través de las andanzas de Jim, el autor hace una radiografía brillante de las miserias de la sociedad y de las reglas que rigen en las relaciones interpersonales, todo teñido de un humor de carga profunda que no provoca la carcajada, pero que te mantiene con una sonrisa permanente. Es uno de libros más inteligentes que he leído en mucho tiempo. No puedo dejar de establecer un paralelismo entre esta novela y la obra de Zadie Smith, tantos ‘Dientes Blancos’ como ‘Sobre la belleza’, dos fantásticas novelas, con altas dosis de humor, que también abordan las relaciones humanas con el matiz de añadir el ingrediente de las peculiaridades raciales

Es una lástima que tanto Kingsley Amis (padre del mucho más conocido en España Martin) como esta novela sean casi desconocidos en nuestro país. De hecho este libro no fue traducido al castellano hasta ¡¡2007!!. Incomprensible. Afortunadamente, los clásicos tienen la gran virtud de que, con el paso del tiempo mantienen su brillantez y vigencia para el disfrute de generaciones posteriores.

Valoración: 8/10

Kingsley Amis (1922-1995). Nació en Londres y toda su vida se dedicó a la literatura, tanto como escritor y crítico, como catedrático de inglés en universidades británicas. Su trayectoria literaria fue bastante peculiar. Con su primera novela, ‘Lucky Jim’ (1954), fue encuadrado en el grupo de los Angry Young Men, muy críticos con la hipocresía y normas de la sociedad de la época. También abordo el genero de la ciencia ficción, tanto con obras teóricas (‘New maps of hell’, 1960) como de ficción (‘El hombre verde’, 1969) y participó junto con Ian Fleming en el nacimiento de la saga de James Bond (‘Colonel sun’, 1968). En 1986 su figura literaria logró un brillante colofón a su carrera con ‘Los viejos demonios’, que fue galardonada con el Premio Booker. Conocido también por ser el padre de Martin Amis, uno de los novelistas británicos más importantes de las últimas décadas con quien mantuvo una relación complicada.