‘La hondonada’ (2013), de Jhumpa Lahiri

La HondonadaTengo que reconocer que esta escritora es una de mis debilidades. Me encantaron sus dos libros de relatos anteriores, ‘El intérprete de emociones’ (1999) y ‘Tierra desacostumbrada’ (2008) y esperaba con expectación esta novela, que ya venía avalada por excelentes críticas y su nominación al Premio Booker y al National Book Award. La lectura me ha confirmado que es una de las mejores autoras contemporáneas en inglés. Teniendo en cuenta que es todavía joven (46 años), estoy seguro que está destinada a proporcionarnos unas cuantas obras maestras más.

La novela se expande en un periodo de más de setenta años a caballo entre Asia y América. La trama arranca con la presentación de dos hermanos (Subhash y Udayan ) que viven en Calcuta a principios de los años sesenta. Según van creciendo, el primero se centra en su carrera profesional, que le lleva a estudiar en Estados Unidos, mientras que el segundo permanece en la India y se involucra en movimientos revolucionarios de tinte comunista, que terminan con su muerte prematura a manos de grupos paramilitares. Subhash asume lo que considera su responsabilidad, casándose con la joven viuda de su hermano y desempeñando el papel de padre de su sobrina no nacida. Los tres se marchan a vivir a Estados Unidos. A partir de entonces se nos cuenta la trayectoria vital de estos personajes con regresos esporádicos a la India, donde ha quedado el resto de la familia y los recuerdos, mientras que la presencia constante de Udayan pende sobre todos ellos.

Es una novela que tiene de todo. Por un lado es una historia intimista que nos muestra el alma y el interior de los personajes con sensibilidad y detalle. Por otro, es un relato social del desarrollo de dos sociedades y del choque y dificultades de integración entre dos culturas tan diferentes. Pero es también un recorrido histórico de varias décadas tanto de Estados Unidos como de la India. La cohesión de Jhumpa Lahiriuna historia tan compleja, con varios personajes en un mismo nivel de protagonismo, es perfecta y la trama discurre a un ritmo adecuado para poder entrar de lleno y saborearla con detenimiento. Recomiendo leerla sin prisa, con tiempo y atención para poder disfrutarla al máximo. Leer este tipo de obra tan bien estructurada y narrada te hace ver lo malas que son otras que abordan historias familiares de este tipo. Se podrá discutir si lo que te cuentan es más o menos interesante (eso ya depende de cada uno) pero, en el plano literario, es una pieza de relojería extraordinaria.

Según pasan los años tengo cada vez más claro qué tipo de autores/historias son las que me atraen. Uno de los subgéneros que me gusta es el formado por las historias familiares que abordan la mezcla de culturas, que en los últimos años ha producido auténticas maravillas como las obras de Zadie Smith, Junot Diaz, Hanif Kureishi o la propia Lahiri. En España es quizás demasiado pronto, pero espero que en las próximas décadas surjan narradores con este perfil, hijos de emigrantes nacidos en España que puedan ofrecer una visión novedosa de una sociedad más plural e intercultural.

VALORACIÓN: 9/10

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‘El tren pasa primero’ (2005), de Elena Poniatowska

El tren pasa primeroEn apenas un mes Elena Poniatowska recibirá el Premio Cervantes que se le concedió el año pasado. Antes de lograr este reconocimiento, la difusión de su obra y su conocimiento entre el público español ha sido bastante limitado. De hecho yo, ni la había leído ni sabía prácticamente nada de ella. Ha sido gracias al premio que me he animado a probar fortuna.

La elección ha sido complicada porque es autora de una vasta producción en diferentes géneros, no siempre bien delimitados. Soy lector de narrativa, así que buscaba una novela que pudiera ser representativa de su obra. Al revisarla me he encontrado con varios títulos como “Tinísima” o “Leonora”, que en algunos sitios califican como biografía y en otros como novela. La temática me atraía, pero al no estar seguro de su naturaleza he ido a una apuesta segura como “El tren pasa primero”, que ganó el prestigioso Premio Rómulo Gallegos en 2007.

La novela se ambienta en el México de los años cincuenta y tiene como eje los conflictos laborales de los trabajadores del ferrocarril de este país. Aunque el personaje principal, Trinidad Pineda Chiñas, es ficticio, está inspirado en la figura real de Demetrio Vallejo, emblemático líder sindical de la época. Lo primero que me ha llamado la atención de la novela es su estructura. La obra se abre en mitad de la acción con la convocatoria de una huelga general dirigida por Trinidad, que acaba con un triunfo de los trabajadores, aunque él es posteriormente encarcelado. El relato transcurre de forma lineal hasta un punto en que regresa al pasado para relatarnos la vida de Trinidad desde su infancia hasta que logra convertirse en una figura sindical. Esta forma de plantear la historia puede despistar a algunos lectores. La verdad es que no se si hubiera preferido un relato más convencional, que empezara desde la infancia del personaje y hacia delante. Por un lado, empezar a mitad de la trama sirve para meterte enseguida en el meollo de la acción. Por otro, el conocer la historia personal de Trinidad antes ayudaría a conocer mejor su comportamiento y forma de ser, ya que al principio nos damos cuenta de que nos faltan datos para entender algunas cosas, como la relación con su sobrina Bárbara, que sólo se comprenden cuando leemos la historia de su ascensión.

Se nota que Poniatowska es periodista ya que en muchas ocasiones su estilo bordea el reportaje y la crónica, sobre todo en la descripción de los hechos relacionados con las movilizaciones sindicales. El relato tiene un elevado tono de denuncia, tanto de las condiciones de vida de los El tren pasa primero 2trabajadores como de la política e intereses ocultos detrás de las decisiones empresariales, en la estela de obras clásicas del género como “Germinal”, de Zola o “La jungla”, de Upton Sinclair. Esta vertiente sociopolítica de la novela se complementa con otra faceta, donde utiliza un estilo más propiamente literario, y que aborda al personaje de Trinidad como ser humano, mostrándonos dos caras muy interesantes de su persona. Al sindicalista infatigable y preocupado por sus compañeros se opone al hombre desapegado de su familia, con grandes carencias emocionales. Un gran acierto el mostrar como detrás de la fachada pública admirada puede ocultarse la pobreza interior. En este sentido la obra es equilibrada en su posicionamiento. Aunque se muestra claramente partidaria de las reivindicaciones y movilizaciones sindicales, no es un relato hagiográfico ni ensalzador de la clase trabajadora sino que no duda en mostrar también sus flaquezas, tanto en el ámbito social como personal.

Un buen libro que me ha animado a leer más obras de la autora.

VALORACIÓN: 7/10

‘Herejes’ (2013), de Leonardo Padura

Herejes

A raíz del éxito de ‘El hombre que amaba a los perros’ había incluido a Leonardo Padura en mi lista de “autores a leer”. En principio había pensado en esta novela, pero en Navidades me regalaron su última obra, ‘Herejes’, y ya que la tenía entre manos no iba a desaprovechar la oportunidad.

Aparte de la obra sobre Trostky, Padura es sobre todo conocido por la serie de novelas policíacas protagonizadas por el detective Mario Conde, un Sam Spade caribeño cuyas peripecias tienen lugar en Cuba y de la que ‘Herejes’ es la última entrega. Después de leer el libro no creo que sea propio hablar de una novela sino de tres historias engarzadas levemente. Me explico.

La obra se divide en tres partes. Para la primera reproduzco parte de la explicación de la cubierta del libro porque no se me ocurren mejores palabras para hacerlo. En 1939, el S.S Saint Louis, en el que viajaban novecientos judíos que habían logrado huir de Alemania, pasó varios días fondeado frente a La Habana en espera de que se autorizara el desembarco de los refugiados. El niño Daniel Kaminsky y su tío aguardaron en el muelle a que descendieran sus familiares, confiados en que éstos utilizarían ante los funcionarios el tesoro que portaban a escondidas: un pequeño lienzo de Rembrandt que pertenecía a los Kaminsky desde el siglo XVII. Pero el plan fracasó y el barco regresó a Alemania, llevándose consigo toda esperanza de reencuentro. Muchos años después el hijo de Daniel, Elías, viaja desde Estados Unidos a La Habana para aclarar qué sucedió con el cuadro y con su familia. Evidentemente el encargado de realizar la investigación es Mario Conde.

En la segunda parte, el narrador se traslada al siglo XVII, a la ciudad de Amsterdam, donde nos relata la génesis del cuadro a que se refiere en la primera parte a través de la figura de un joven judío que entra como discípulo en el taller de Rembrandt en contra de los preceptos de su religión. En la tercera parte volvemos a Cuba, un año después de los hechos narrados en la primera parte, en la que Mario Conde investiga la desaparición de una joven Emo y que nos mete en el ámbito de las tribus urbanas de La Habana.

El hilo de unión entre las tres partes es muy tenue y cualquiera de ellas se podría leer independientemente sin ningún problema. Es más, en realidad entre sí se aportan poco. Y esto para mí es una debilidad. El título indica hacia donde apuntaba el autor pero, en vez de una sola historia dividida en tres partes me resultan más tres narraciones con una temática de fondo, muy de fondo, similar. Partiendo de esta premisa voy dar mi opinión de cada parte como si se tratarán de tres obras distintas:

-Primera parte: el planteamiento de la obra es muy prometedor y genera unas grandes expectativas que, a medida que se desarrolla la historia, van diluyéndose hacia un final demasiado previsible y plano.  La narración amaga todo el tiempo sin terminar de golpear.

-Segunda parte: tiene un desarrollo muy de novela histórica. Por una parte cuenta la relación de Rembrandt y su discípulo que transcurre por los cauces habituaLeonardo Padurales de las tramas de maestro-aprendiz y, por otra, nos muestra las dudas y problemas que le genera al protagonista seguir sus deseos en contra de lo que marca su religión y su ambiente social. Es una historia correcta sin más.

-Tercera parte: me ha resultado muy aburrida. Tengo la impresión de que el tema de las tribus urbanas se le escapa al narrador, que lo aborda desde una posición alejada, caminando por lugares comunes sin dar una visión personal. Debo decir que la novela policíaca generalmente me termina aburriendo salvo que tenga alguna particularidad que la haga diferente. En este caso se ciñe al guión del género al milímetro, al margen del folklore propio (y previsible) que le aporta la condición del detective.

Aparte de esto, pese a que creo que Padura es un buen narrador, con una gran capacidad narrativa y estilística, para mi gusto la obra tiene una extensión excesiva y podrían haberse aligerado algunos pasajes para permitir al lector llegar con algo más de fuelle al final, teniendo en cuenta además que la última es la parte más floja de todo el libro. La verdad es que me ha decepcionado. Había escuchado muy buenas críticas sobre el autor y esperaba algo más. No me invita mucho a leer otra historia protagonizada por Mario Conde. Tendré que volver a mi plan original de leer ‘El hombre….

VALORACIÓN: 4/10

‘Blanco nocturno’ (2010), de Ricardo Piglia

No me gusta ser categórico en mis comentarios porque al fin y al cabo no son más que impresiones y opiniones muy personales sin ánimo ni de sentar cátedra ni de constituir verdades irrebatibles. Por una vez me voy a permitir una licencia. Piglia es uno de los mejores escritores contemporáneos en castellano.

Sus obras conjugan la inteligencia y maestría técnica y estilística con la capacidad para construir historias atrayentes, magistralmente narradas y que invitan a trascender la anécdota para reflexionar. Es decir, consigue dinamitar el eterno debate entre literatura de entretenimiento y la literatura de ideas uniendo ambas con un  saber hacer al alcance de muy pocos. Pese a que su primera obra vio la la luz en 1967, su producción narrativa no es muy extensa, con apenas cinco novelas y otras tantas colecciones de relatos. Aún así, es más que suficiente para pasar a engrosar los cánones literarios de aquí a la eternidad.

‘Blanco nocturno’ arranca como una novela policíaca ambientada en los primeros años setenta en un pueblo de la provincia de Buenos Aires. El veterano comisario Croce (¡fantástico personaje!) se enfrenta al caso de descubrir al asesino de Tony Durán, un estadounidense de origRicardo Pigliaen portorriqueño que recaló en la ciudad siguiendo a las hermanas gemelas Belladona con las que ha mantenido un complicado triángulo amoroso (bueno, más bien sexual). Durante la primera parte de la obra, la narración transcurre por los cauces de la investigación dirigida por Croce del personaje y las circunstancias del crimen. Es cuando aparece en escena la figura del periodista Emilio Renzi (ya presente en obras anteriores de Piglia), enviado a cubrir el tema por un periódico de la capital, cuando la historia cambia de punto de vista para embarcarnos en las indagaciones de Renzi. Estás pronto quitan el foco del crimen para centrarse en la maraña de las relaciones que rigen la vida de los miembros de la familia Belladona, en las que Tony Durán no ha sido más que una mosca atrapada en la telaraña.

Lo dicho. Una novela estupenda que fue galardonada con el Premio de la Crítica en España y el Premio Rómulo Gallegos.

VALORACIÓN: 8/10

‘NW’ (2012), de Zadie Smith

NWLos países que cuentan con una sociedad multiétnica asentada desde hace varias generaciones como Gran Bretaña o Estados Unidos, cuentan con una veta creativa de la que España adolece de momento, pero que estoy seguro empezará a aflorar en las próximas décadas. La nómina de autores de raíz multicultural es larga y prolífica y se encuentran muy asentados en la tradición literaria de estos países (Jhumpa Lahiri, Hanif Kureishi, etc.).

Zadie Smith, nacida en Londres de padre inglés y madre jamaicana, es uno de los últimos y más brillantes exponentes de este tipo de autores. Con tan solo 25 años conmocionó el panorama literario anglosajón con su primera novela, ‘Dientes Blancos’ (2000, Premio Whitbread First Novel, Premio Guardian First Book, Premio Commonwealth Writers First Book, Premio James Tait Black Memorial de ficción) a la que han seguido otras dos obras ‘El cazador de autográfos’ (2002, Premio Jewish Quarterly-Wingate Literary) y ‘Sobre la belleza’ (2005, Premio Orange de Ficción) que la han consolidado como una de las mejores escritores contemporáneas.

Al igual que en obras anteriores, ‘NW’, se mueve en el terreno del analisis social de las relaciones personales en el mundo contemporáneo, con el matiz de contar historias vinculadas a familias multiétnicas que reflejan los caracteres propios de su condición. El título hace referencia al barrio de Londres donde se ambienta la acción, que tiene como principales protagonistas a  Leah, de raza blanca pero casada con un francés negro de origen africano y a su amiga de la infancia, Natalie, abogada de éxito pero cuya vida matrimonial le resulta vacía. Alrededor de ellas surgen otros personajes que nos aportan una radiografía de la miscelánea sociedad británica actual. Los temas que aborda la obra son universales: el amor, las relaciones padre-hijo, la paternidad, el trabajo, la amistad, etc… enriquecidos por el sabor especial que le da el orígen y condición de sus personajes.

La novela es excelente, a nivel estilístico me parece la más arriesgada de las escritas por la autora y consigue salir adelante con solvencia. Una de las diferencias que he detectado respecto a las obras anteriores es que el tono es más amargo y desesperanzado. Los demonios personales de los personajes son implacables y no dejan margen al respiro. Así, el humor que destilaban muchas de las páginas de otras obras está aquí prácticamente ausente y, cuando aparece, es para recalcar el patetismo de la situación.

VALORACIÓN: 8/10 

‘Operación dulce’ (2012), de Ian McEwan

Operación dulceIan McEwan es uno de mis escritores contemporáneos favoritos así que cada obra nueva suya es siempre una buena noticia. Esperaba con impaciencia la traducción de esta novela así que en cuanto la he visto en las estanterías la he comprado y engullido ipso facto.

He leído sus seis últimas obras así que considero partir de una buena base para juzgar con objetividad su trabajo. Mi opinión es que sus mejores novelas se concentran en el período de cambio de siglo con ‘Expiación’ (2001), para mí gusto la mejor, ‘Sábado’ (2005) y ‘Amsterdam’ (2005), que considero infravaloradas. A partir de entonces ha publicado ‘Chesil Beach’ (2007), meritoria novella pero que pedía a gritos un desarrollo más extenso, y ‘Solar’ (2010), muy irregular, que compagina pasajes de gran altura con otros tediosos.

El punto de partida de ‘Operación dulce’ es muy prometedor. En plena Guerra Fría, una joven licenciada en literatura (Serena Frome) entra a trabajar en el MI5 (el Servicio Secreto Británico). Al poco tiempo le encomiendan una misión (denominada “Operación Dulce”): trabajar para una fundación de ayuda a novelistas prometedores cuya finalidad es promover obras de propaganda anticomunista. A Serena se le encarga la tutela de Tom Healy, joven escritor con el que acaba teniendo un apasionado romance.

A priori esta trama, puesta en manos de un consumado narrador como McEwan, auguran una novela fascinante y, durante las primeras páginas, esta impresión se mantiene, pero, a medida que la obra avance va perdiendo fuelle llegando a la meta a duras penas. ¡Qué desilusión!. De verdad, me ha dejado muy chafado el ver como la historia se me escurría entre los dedos como arena. La trama se vuelve anodina, sin vida. Los personajes no provocan ni empatía ni antipatía, sino indiferencia. Lo peor que podría pasar.

La novela se convierte en una historia de amor muy plana en la que toda la parte referida al mundo del espionaje y de la propaganda política es una mera excusa para contar una historia sentimental. Por supuesto que ni esperaba ni quería que fuera una novela de espías o un thriller pero sí que este aspecto fueron tratado en profundidad como un valor añadido a la novela. Sin ir más lejos, ‘Expiación’, en el fondo, es una historia de amor, pero el transfondo en el que se desarrolla, la Segunda Guerra Mundial, tiene un papel relevante y que verdaderamente condiciona la historia.

Igualmente, los aspectos en los que se aborda el proceso creativo de joven escritor están muy cogidos por los pelos y no provocan ninguna reflexión relevante. Son bastantes circunstanciales y desarrollados muy de pasada. El giro final con que se resuelve la historia resulta forzado y poco creíble.

En definitiva, obra fallida y la más flojita de todas las que he leído del autor. Eso no quita para que siga considerándolo uno de los mejores escritores vivos y estoy seguro de que guarda todavía en la recámara al menos una gran novela más. Será cuestión de esperar. Si cumple con la tradición en 2014 debería publicar algo nuevo.

P.S.: no entiendo porque han modificado la traducción natural del título original ‘Sweet Tooth’ (Diente Dulce).

VALORACIÓN: 5/10

‘Furia’ (2001), de Salman Rushdie

FuriaAl margen de la popularidad y la atención mediática alcanzada involuntariamente gracias a la fatwa dictada por el ayatollah Jomeini contra él, Salman Rushdie es uno de los mejores y más originales narradores de las últimas décadas. Autor de dos obras maestras como ‘Hijos de la medianoche’ (1980, Premio Booker y Premio James Tait Black Memorial) y ‘Los versos satánicos’ (1988, Premio Whitbread), su producción posterior, pese a mantener un buen nivel, no ha llegado a volar tan alto. En su descargo hay que decir que después de esas dos obras el reto de mantener la calidad era prácticamente inalcanzable.

La sinopsis de ‘Furia’ está perfectamente explicada en la cubierta del libro: “Malik Solanka, original de Bombay, filósofo educado en Cambridge e inventor de una popular muñeca, abandona un día a su familia en Londres, sin dar ninguna explicación, y se escapa a Nueva York. Lleva la furia dentro y teme haberse convertido en un peligro para los que quiere…”. A partir de aquí, el protagonista establece relación con diversos personajes cuando menos peculiares que le llevan a afrontar e intentar superar esa furia cuyo origen desconoce pero que es incontrolable. La obra cuenta con la habitual carga de originalidad de las novelas de Rushdie aunque se aleja de los rasgos de realismo mágico empleado en anteriores narraciones para acercarse a un estilo más próximo al posmodernismo. En líneas generales la obra se lee con facilidad y demuestra que detrás hay un narrador sólido con un dominio exquisito del lenguaje y sus engranajes (un aplauso al traductor porque ha resuelto muy bien las dificultades del texto) pero la lectura me ha dejado muy frío.

El problema está en los personajes secundarios y las subtramas que me han parecido insulsos, sin ningún atractivo. Son caracteres planos, que no invitan a conocerlos y las historias que protagonizan me resultan huecas y anodinas. Todo ello redunda en que la trama principal se debilite y no sirva por sí sola para sostener el peso de la novela. Es más, pienso que si se hubiera centrado más en la figura de Solanka y su historia personal la novela hubiera ganado en robustez, pero las ramificaciones van cobrando mayor protagonismo según avanza el libro llegando a un final que es apresurado, forzado y bastante pobre.

En definitiva. El libro me ha decepcionado dadas las altas expectativas que siempre tengo con cualquier obra de Rushdie. Aún así, estoy convencido de que todavía tiene guardada en la chistera otra obra maestra. Solo hay que tener paciencia.

VALORACIÓN: 5/10